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Opinión

Más mundiales y eclipses

OPINIÓN | En este país en el que aplaudimos incluso a los féretros, ¿cómo no íbamos a aplaudir este episodio astrofísico que hacía más de un siglo que no se producía?

Selección española.

Selección española. / Alejandro García Benito

Desde luego que da alegría ver que durante unos días las calles de todas las ciudades y pueblos se inundan de ciudadanos de toda ideología enarbolando la bandera española y gritando desaforadamente, y hasta con ferocidad, soy español sin que nadie les tilde de fascistas. La selección nacional de fútbol masculino ha ganado la segunda estrella que le acredita como bicampeona del mundo y eso desata la euforia y el sentimiento de pertenencia a una comunidad, aunque a muchos de los embriagados de felicidad no les guste el fútbol ni sepan una palabra de este deporte. Da igual, España ha ganado otra estrella para su camiseta y eso da hasta para pintarse en la cara los colores de la bandera.

Ya puestos con estrellas y astros, el reciente eclipse total colapsó carreteras, que quién se acuerda ahora del precio del combustible, y llenó la España vacía, vaciada y, desde luego, siempre ignorada. Gafas en ristre, multitudes copan los puntos señalados donde mejor se verá el evento y, cuando pasan los escasos segundos que dura, aplauden. En este país en el que aplaudimos incluso a los féretros, ¿cómo no íbamos a aplaudir este episodio astrofísico que hacía más de un siglo que no se producía? Y después de los aplausos, vuelta a los atascos en las carreteras y vuelta al silencio en la España rural eclipsada ad aeternum.

Las dos cosas me parecen más que bien, que no siempre hay que estar encabronados por la realidad, ni por los desaciertos de quienes nos gobiernan, la falta de soluciones concretas a hechos concretos por parte de la oposición, o las salidas de pata de banco como la del diputado Figaredo, con su estética a lo Pepe-Hillo o Luis Candelas, al decir, ante la invasión moruna del hambre en Ceuta, que "había que cazarlos uno a uno y devolverlos a Marruecos". Y lo peor vino después, cuando, consciente de la barbaridad, salió a explicar, con su voz atiplada que tantas reminiscencias trae de quien sin duda es su ídolo, lo que significa cazar. Aquí ya dejó estupefactos a los cazadores, muchos de ellos seguidores suyos. Bien le vendría al diputado, aparte de leerse la legislación nacional e internacional, aplicarse la frase de Ortega y Gasset: "O se hace literatura, o se hace precisión, o se calla uno".

Sin embargo, echo de menos que una parte de quienes se manifestaron por el éxito de la selección de fútbol, o de quienes poblaron durante el eclipse la España abandonada, aunque fuese solo una parte, más otra de quienes no hicimos ni lo uno ni lo otro, copásemos las calles para reivindicar salarios más justos, acceso a la vivienda, mejora de la sanidad, la educación, o el transporte. En definitiva, mostrásemos con la misma euforia y unidad la reivindicación de nuestros derechos y la exigencia de propuestas a quienes nos gobierna o aspiran a ello.

Pero no parece que nos vayamos a poner a ello, ni siquiera ante auténticas tragedias humanas, como no lo hicimos en la dana valenciana, ni en Adamuz, ni ahora en Ceuta. Así que menos mal que el año que viene hay otro eclipse, ahora en la España turística, que los astros reparten para todos. En Cádiz, Málaga, Granada y Almería ya están disparadas las reservas, y los precios, para el dos de agosto de 2027. Hasta se verá en Ceuta y Melilla, que lo mismo les resarce de la angustia y abandono de estos días. Y en dos años hay una eurocopa de selecciones masculinas de fútbol. Así que podremos volver a aplaudir, colapsar carreteras y emborracharnos de españolidad como si todo lo demás fuese un espejismo, un mal rato que se pasa con cualquiera, porque lo que importa es lo que nos importa.

Sin duda que hay enormes diferencias entre una dictadura y una democracia y no solo porque esta, como dijo Churchill, fuese el peor sistema de gobierno, a excepción de todos los demás, sino porque en democracia los ciudadanos somos los responsables únicos de a quiénes ponemos en posición de gobernar y a quiénes en ser oposición. Vamos, que tenemos lo que nos merecemos de los unos y de los otros, así que vengan mundiales futboleros y eclipses para ir pasando los malos tragos que hayan de venir, que espero que no sean muchos.

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