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Opinión | ZAMOREANDO

La mentira como gestión

OPINIÓN | La gestión del Gobierno se ha convertido en un ejercicio perpetuo de negación donde los hechos evidentes se ignoran y los datos se disfrazan para proteger el relato oficial

Archivo - El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparece ante los medios en la Asamblea de Ceuta, a 31 de julio de 2026, en Ceuta (España).

Archivo - El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparece ante los medios en la Asamblea de Ceuta, a 31 de julio de 2026, en Ceuta (España). / Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa - Archivo

El Gobierno de España vive instalado en una realidad paralela. Su marca de la casa es negar los hechos evidentes, disfrazar los datos y despreciar a los ciudadanos. Prefieren el relato falso a asumir el fracaso diario de sus políticas. La estrategia del engaño oficial pasa por inventar otra realidad, hasta el punto de que los problemas reales de la calle no existen para el Consejo de Ministros. Ocultan los datos y manipulan las cifras económicas y sociales para tapar su propia incompetencia. Culpar a otros es su santo y seña. La culpa nunca es de sus decisiones, siempre es de la oposición o de factores externos.

La gestión del Gobierno se ha convertido en un ejercicio perpetuo de negación donde los hechos evidentes se ignoran y los datos se disfrazan para proteger el relato oficial. Ante el fracaso de sus políticas, el Ejecutivo opta sistemáticamente por blindarse en una burbuja de soberbia. Esta desconexión total se sostiene sobre tres pilares destructivos: La alteración de la verdad: Manipulan las estadísticas económicas y sociales para maquillar la incompetencia interna. La evasión de responsabilidades: Señalan siempre a elementos externos o a la oposición para eludir sus propios errores. El desprecio al ciudadano: Tratan a la población con condescendencia, confiando en que la propaganda sepulte la memoria colectiva.

Gobernar de espaldas a los hechos es un insulto directo a la democracia. Ninguna campaña de comunicación puede ocultar de forma permanente el deterioro institucional, económico y social de un país. Al final, la insistencia en negar la evidencia solo deja al descubierto a un Ejecutivo agotado, cuyo único objetivo real es resistir en el poder a cualquier precio. El ejemplo más reciente y flagrante se vive en Ceuta. Mientras los colegios médicos y de enfermería denuncian una "catástrofe asistencial" y un colapso sanitario sin precedentes debido a la crisis migratoria, la ministra de Sanidad, Mónica García, acudía a la zona para negar la evidencia. Para el Ministerio no hay colapso, solo una "situación tensionada", un insulto directo a los profesionales exhaustos que asumen jornadas interminables y plantas desbordadas.

La propaganda no cura enfermos ni alivia hospitales. Mientras el Ejecutivo siga atrapado en sus propios dogmas, la cruda realidad de Ceuta y del resto de España seguirá demoliendo el castillo de naipes de un Sanchismo que ha hecho de la mentira su última trinchera. Gobernar desde el engaño no es política, es decadencia.

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