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Opinión | Buena jera

¡Bienvenidos a la selva energética!

"Solo en Zamora, más de 50 proyectos, cada uno de un padre y de una madre, y el personal, es decir nosotros y nuestras circunstancias, sin saber a qué atenernos y sin información clara, concreta y rigurosa"

Una instalación fotovoltaica.

Una instalación fotovoltaica. / SERGIO GÓMEZ

Hace falta ser un genio en varios idiomas para entender (o intentarlo) el mapa energético dispuesto a aterrizar sobre esta tierra. Quien logre explicárnoslo con un mínimo de claridad merecerá el premio Nobel de las Ciencias Raras y de la Comunicación en Arameo Moderno. No creo que opte a tamaño galardón ningún responsable de nuestras ilustrísimas autoridades, que, a estas alturas de la película, no nos han contado aun (o yo no me he enterado) de qué va la copla. O sea, que el laberinto energético no está ordenado, ni hay localizaciones preferentes o secundarias, ni se sabe casi nada del asunto. Como dice un amigo mío, aquí se actúa a la "me cagüen tal" o, como solía resumir, en mi pueblo, el señor Macario, al "zurrumbumbum". Y, por si fuera poco, además del barullo instalador, tenemos la opacidad casi total. Se informa poco y mal. De modo que tienen que ser algunos ayuntamientos, ciudadanos, particulares o entidades como Zamora en Pie los que pidan datos, denuncien e intenten aclarar proyectos, planes y objetivos de las futuras (o ya veremos) instalaciones.

-Se ve que los de la Junta andan muy atareados y no han tenido tiempo de dedicarse a estos menesteres que ya afectan a toda Castilla y León, provincia a provincia, deduce el tío Helifeo, que gusta de justificar todo lo justificable, según de donde venga.

- Es que, vamos a ver, si existe un departamento de Desregulación, pues, eso, cómo van a regular lo de la energía si se dedican a desregular y a desregular, apunta don Lindauro, conocido como el Gran Excusas.

-Y si no hay un mapa energético concreto, ¿qué?

-Pues nada, hombre, la ley de la selva, que tampoco les va mal así a los poderosos, a los fuertes, a los que siempre sacan tajada.

Y en esas estamos. El pasado domingo, este periódico publicaba un excelente reportaje escrito por Alberto Ferreras que se titulaba “Más de 50 proyectos energéticos se impulsan sin planificación del sector”. En el subtítulo, se leía: “Plantas de biogás y de hidrógeno verde tramitan su instalación en Zamora, junto a parques fotovoltaicos, eólicos e híbridos y baterías de almacenamientos”. Lo dicho: urge poner en marcha una guía para no perdernos en este dédalo del que no es fácil salir sin ayuda. ¿Sabrán realmente de qué va este folclore los que tienen que autorizarlo, ordenarlo y demás trámites?

Fíjense en el detalle: solo en Zamora, más de 50 proyectos, cada uno de un padre y de una madre, y el personal, es decir nosotros y nuestras circunstancias, sin saber a qué atenernos y sin información clara, concreta y rigurosa sobre qué está pasando y qué va a pasar. ¿Se llenará esta tierra nuestra de biometano, de biogás, de hidrógeno verde, de placas solares, de torretas eólicas y de no sé cuantas moderneces más? Parece que sí, porque la mayoría van para adelante y la oposición no es muy fuerte. ¿Para que servirán tantos adelantos energéticos? Muchos miran atrás y ya comparan con lo sucedido cuando los embalses y las centrales eléctricas: energía para el desarrollo de otras zonas; atraso para las que, como Zamora, vieron inundadas muchas hectáreas y sufrieron la desaparición de riqueza y pueblos. ¿Ocurrirá ahora lo mismo? Tiene toda la pinta. ¿Dónde va la energía de tantas placas solares como acogotan buenas tierras agrícolas o viñedos en Toro? Aquí no se queda. Carecemos de industrias y grandes concentraciones humanas para consumirla; así que se irá adonde se lleva años yendo la de los saltos hidroeléctricos. Y, de paso, menos terrenos de labor y pastos para producir alimentos. Qué importa, se compran fuera y ya está.

-Visto así, don Helifeo, la cosa cambia bastante. Habrá que decirle a la Junta que se ponga las pilas y se remangue la camisa.

-No sé, no sé, don Lindauro; creo yo que vamos a llegar tarde. A ver si acaban de desregular y se ponen al corte.

-Tiempo tienen; otra cosa es que tengan ganas.

-Si, hombre, Mañueco y Abascal ya están en ello.

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