Opinión | El trasluz
Una cuestión sentimental

Un niño apunta en la libreta sus deberes. / Archivo
Estaba tratando de explicar a mi nieto lo que es una ecuación cuando caí en la cuenta de que yo no lo sabía, o de que lo sabía de manera mecánica. De súbito, una ecuación me pareció un misterio.
Le había puesto un ejemplo muy sencillo: 2 + 2 = y + 3.
Le dije que aquello era una ecuación porque contenía una incógnita. Pero en cuando pronuncié la palabra incógnita, mi mente se oscureció un poco. Una incógnita es algo que está ahí, aunque no sabemos qué es. Una presencia desconocida. Una letra que ocupa provisionalmente el lugar de una realidad oculta.
La ‘y’ estaba desempeñando el papel de algo. Era una especie de máscara. Resolver la ecuación consistía en desenmascarar a la letra. Un pequeño relato policiaco. Sabíamos que el culpable se hallaba en la habitación, aunque todavía ignorábamos su nombre.
Pero lo más raro era el signo igual. Dos rayas paralelas afirmaban que lo situado a un lado era exactamente lo mismo que lo situado al otro, pese a que ambas expresiones tenían apariencias distintas. No se parecían. El signo igual declaraba que una cosa podía presentarse bajo dos formas diferentes sin dejar de ser la misma. Hay en esa afirmación algo filosófico, quizá religioso.
Pensé en Borges, en sus espejos, sus dobles, sus mapas y sus laberintos. Una ecuación tiene algo de espejo. A cada lado se refleja una misma realidad con otro rostro.
En la vida cotidiana, no saber nos inquieta. En una ecuación, en cambio, lo que no sabemos recibe una letra y se integra en el orden general. La ‘x’ o la ‘y’ no representan un fracaso, sino la promesa de una solución. Mi nieto esperaba una explicación y yo me había quedado mirando aquellas dos rayas horizontales. Pensé que tal vez el universo entero fuera una ecuación cuyo segundo miembro no alcanzamos a ver. Nosotros vivimos a un lado del signo igual, trasladando términos, eliminando paréntesis, intentando despejar el misterio de la existencia. Escuché a mi nieto decir que la solución era uno. Le respondí que sí. Pero ya no estaba seguro de si lo que habíamos resuelto era un problema matemático o una cuestión sentimental.
Fuente: La Nueva España
- Nueve meses de cárcel por desvío de fondos de un club de cazadores de la comarca de Benavente
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para conseguir el completo juego de cubiertos de acero inoxidable más barato del mercado: alta calidad
- El pueblo más bonito de Castilla y León está a tan solo una hora y media de Zamora y su paisaje es totalmente diferente: 'Cuando paseas por sus calles, entiendes el por qué
- Un trabajador interino de Zamora recibirá 10.000 euros de la Junta por 'abuso de la temporalidad': la sentencia se envía a la Inspección de Trabajo
- Una treintena de propuestas integran las Fiestas de Septiembre de Zamora, que se alargan hasta octubre
- Apenas se veía, era todo selva': la ardua tarea para reconvertir en una ruta de senderismo los bancales abandonados de un pueblo de Zamora
- Un incendio en Pereruela moviliza hasta catorce medios esta madrugada: el fuego sigue activo
- Paga 65 euros de tasa de basura y denuncia que en su pueblo de Zamora es “imposible reciclar correctamente”
