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Opinión | Zamoreando

A nuestras Fuerzas Armadas (I)

"La historia reciente ha consagrado a las Fuerzas Armadas, con la Unidad Militar de Emergencias (UME) y los tres Ejércitos a la cabeza, como el escudo definitivo de los ciudadanos ante incendios devastadores, inundaciones o crisis sanitarias"

Desfile de las Fuerzas Armadas.

Desfile de las Fuerzas Armadas. / Archivo

En el corazón de un mundo que cambia a golpe de crisis y tensiones geopolíticas, la figura del militar español se alza como un faro de estabilidad, entrega y sacrificio. A menudo, la sociedad civil percibe a las Fuerzas Armadas como una institución lejana, reservada únicamente para los momentos de máxima gravedad. Sin embargo, la realidad es mucho más profunda. La necesidad de nuestros militares no se limita a la respuesta ante la amenaza; reside en su capacidad para custodiar la paz en el día a día. Para comprender este compromiso, es imprescindible bucear en su historia y entender las dos fuerzas invisibles que mueven a cada soldado: la disciplina y el honor.

La historia militar de España es tan antigua como la nación misma. Desde los legendarios Tercios, que asombraron a Europa con su cohesión, hasta la profunda modernización del siglo XXI, el alma del soldado español ha evolucionado sin perder su esencia. España no busca la guerra, pero la historia nos ha enseñado, a veces de la manera más cruel, que la paz no es un estado natural, sino un bien frágil que debe ser defendido activamente. En las últimas décadas, esta herencia histórica se ha transformado en un compromiso internacional inquebrantable. Los militares españoles no solo protegen nuestras fronteras; son embajadores de la paz en los rincones más convulsos del planeta. Desde las cumbres de Letonia hasta el sur del Líbano, pasando por misiones de seguridad marítima o aérea, el uniforme español es sinónimo de profesionalidad y, sobre todo, de humanidad.

Pero la protección no solo se despliega en el extranjero. A nivel interno, la historia reciente ha consagrado a las Fuerzas Armadas, con la Unidad Militar de Emergencias (UME) y los tres Ejércitos a la cabeza, como el escudo definitivo de los ciudadanos ante incendios devastadores, inundaciones o crisis sanitarias. El pueblo español sabe que, cuando todo lo demás falla, ellos siempre llegan. El valor social del militar como ciudadano es incuestionable y su compromiso de entrega único. Este año nos han vuelto a dar sobradas muestras de ese compromiso, hasta el punto de clamar por ellos cuando no están porque no han recibido la orden pertinente. De ahí la deuda de reconocimiento que la sociedad española tiene con sus Fuerzas Armadas.

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