Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Obituario

Un ángel menos

Como un último y supremo acto de discreción, a solas y sin avisar ha fallecido en Zamora hace tan solo unos días Anacor Herrero Fariza

Un ángel menos

Un ángel menos

Nunca se reconocen fácilmente. No se esconden, pero tampoco se les ve. Tienen esa cualidad de saberse licuar en lo demás para conseguir desaparecer. Y aunque no lo sepamos todos hemos conocido a alguno. Cultivan la inadvertencia con una dedicación que incluso ellos mismos desconocen y es su verdadero oficio hacer espuma de su existencia: tratan de no hacer ruido, saben hablar el idioma de los desposeídos, entran con la mirada en el secreto de las menudencias de cada día, pasan de puntillas por la vida a fin de no molestar. Son los seres suaves, habitantes en ese exilio radical al que el destino les lleva, lejos de las expectativas de los demás. Acabamos de perder a uno de ellos.

Como un último y supremo acto de discreción, a solas y sin avisar ha fallecido en Zamora hace tan solo unos días Anacor Herrero Fariza. Quienes lo hemos conocido sabemos cuánto se va con él, en especial esa alianza entre la inteligencia y la bondad que solo puede darse en ciertas criaturas señaladas. Para mí ha sido lo más próximo a lo que debió de ser Franz Kafka, de quien se cuenta que mantuvo en su breve vida un lema: no llamar la atención. Cuenta Max Brod del escritor checo que su comportamiento era en todo discreto; rara vez alzaba el tono de su suave voz y si se encontraba en medio de un grupo, solía enmudecer por completo; pero todos comprendían que aquel hombre silencioso estaba tocado por la grandeza y por la dulzura, lo que le otorgaba una superioridad moral. Así era Anacor. Su nombre, perteneciente al santoral insólito, ya prefigura esa manera de vivir en un apartamiento voluntario. Conoció la carencia y el sufrimiento como nadie. Pero también rozó las cimas de una inteligencia dolorosa que seguramente experimentó el resplandor puro de la verdad, ese que deslumbra a los que se atreven a acceder a ella. En un gesto más de condescendencia, jamás reveló a nadie qué puede sentirse en esas latitudes a las que los demás no teníamos acceso. Y es que nosotros nos quedábamos afuera, querido Anacor, esperando que tú regresaras de donde los demás no sabíamos, pues no habríamos resistido esa luz sin costuras. Así que siempre te dejábamos solo, esperando de ti algo que nos asegurase que volvías a ser uno de los nuestros y no un ángel sin necesidad de alas ni de brillos celestes. Siempre volviste con nosotros. Nunca nos fallaste. Por eso ayer acudimos hasta Torrefrades a despedirte. Y allí estuvieron Antonio Silva, José G. Moralejo, Horacio Calles, Fernando Moreira, Mariano Monsalve, Ramón Santamaría, Valentín Cuadrado, Sebastián Domínguez, Charo Hortal, Ezequías Blanco… Nada más dar la espalda al camposanto, tuvimos la certeza de que quien nunca quiso ocupar sitio nos dejaba, sin embargo, un vacío tremendo: el vacío que solo pueden provocar quienes se han dedicado a llenar la vida de los demás de sabiduría silenciosa y del olor a la compasión. Así ha sucedido contigo, querido, admirado Anacor. Será difícil en adelante soportar el mundo con un ángel menos.

SINÓNIMOS PUROS

Para Anacor Herrero Fariza(*)

Se nos puso de pie la juventud

con la noticia de tu muerte.

Nos vinieron recuerdos

cosidos en la memoria gris de las alfombras.

Era tu bondad de tejido

ligero como el tul.

Debido a la finura de los hilos

tu tacto fue más suave

que el de todos los géneros de malla.

La estructura de multifilamento

hizo de tu paso vapor

y levedad sin peso alguno

para quienes tuvimos la suerte de tratarte.

Asceta ermitaño eremita monje

anacoreta o Anacor…

son ya puros sinónimos.

Ezequías Blanco

(*)Anacor Herrero Fariza falleció en Zamora el 20 de agosto de 2026

Tracking Pixel Contents