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Opinión | al grano

Ser zamorano

¿Hay un perfil que define a quien vive en esta tierra o es el tópico el mejor recurso para no herir sensibilidades?

Vista de la zona antigua de Zamora desde el Duero

Vista de la zona antigua de Zamora desde el Duero / José Luis Fernández

Voy a contarles hoy una historia rarita que ocurrió en dos sobremesas de un grupo de amigos zamoranos que no se ven lo que quisieran porque viven separados por la distancia territorial y aprovechan estos días para juntarse: "Deberíamos ponernos deberes para la sobremesa de mañana", dijo uno, "así, además de contar batallitas nostálgicas de mayores, cosas de la puta mili que nos sabemos de memoria porque hemos repetido la intemerata de veces (este amigo va de culto y usa palabras viejas sacadas de contexto), evitamos hablar de política, el mejor seguro para no acabar insultándonos". Dicho y hecho.

El reto era tan absurdo como curioso: definir el ser zamorano. O sea, qué nos identifica respecto a otros territorios, si es que somos diferentes, a quienes hemos nacido y vivido, al menos la niñez y la juventud, en esta tierra. No sé, no sé, había que pensar. El reto planteado tenía miga, de eso no había duda, pero el debate se podía desbordar. Por eso, acordamos solo hacer enunciados, no contestarlos ni contradecirlos. Por la supervivencia de la amistad.

Pensamos —tampoco era para tanto porque ya de antemano todos teníamos una vaga idea de eso que convenimos en llamar ser zamorano o el ser zamorano, que eso no quedó muy claro— y en la sobremesa del día siguiente entramos a saco. El primero en intervenir fue el que trabaja como profesor en Madrid y negó la mayor: "No hay un cliché de ser zamorano, sí un perfil de quien vive en el interior de un país que siempre ha tenido el mar como referencia. La gente que habita en el interior más cerrado es más conservadora, más anclada al pasado, porque lleva la tierra en los genes, el sentimiento de pertenencia de algo que, ahora, apenas tiene valor…".

Surgió la primera discrepancia, claro. La protagonizó quien trabaja en una fábrica de conservas vegetales en Valladolid: "No hay una forma de ser genérica que defina a quien vive en el interior. No tiene nada que ver la mentalidad de un vallisoletano a la de un zamorano, mucho más victimista, alguien que está siempre a la defensiva. No es la tierra lo que marca, es la actividad laboral que se ejerce, el contacto permanente con otra gente, cómo se ve el futuro…". ¡Y se armó la marimorena!

Para rematar, fue el camarero, hijo de zamoranos, que reside en el País Vasco, quien sentenció el debate: "Lo que ocurre es que el zamorano no despierta hasta que sale de su tierra, cuando está aquí (se refería a esta provincia) es conformista, desconfiado y pasota, no lucha por lo suyo, solo lo hace cuando está fuera…". Ya ni les cuento la que se preparó en la sobremesa. Yo preferí no decir ni pío. Por si acaso… Pero, eso sí, les dije que mañana hablaríamos de política.

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