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Opinión

La envidia

El ser humano es de naturaleza emocional, competitivo y comparativo; estos adjetivos poseen bastante significado para entender por qué somos envidiosos, además, la envidia emerge de forma involuntaria en nuestros deseos, por lo cual ser envidioso, en principio, no nos debe causar culpa alguna.

La envidia

La envidia

El ser humano es de naturaleza emocional, competitivo y comparativo; estos adjetivos poseen bastante significado para entender por qué somos envidiosos, además, la envidia emerge de forma involuntaria en nuestros deseos, por lo cual ser envidioso, en principio, no nos debe causar culpa alguna.

El problema está en la incapacidad de desear el bien a los demás, es decir, cuando el éxito de los demás nos afecta negativamente. Por regla general, alegrarnos del mal de otro, para que sea inferior a nosotros, proviene de nuestra envidia pensante. El mayor éxito del ser humano consiste en la serenidad apropiada, para que aumente su plasticidad neuronal, y poder reaccionar más rápido ante el peligro, porque a medida que uno más se entiende consigo mismo, más entiende a los demás, entonces y en condiciones normales qué puede poseer otra persona para que creamos que vive mejor que uno mismo. Si sabemos cómo funciona el cuerpo a nivel microscópico, conoceremos hasta dónde el cuerpo humano da de sí… Los límites del ser humano son muy cortitos, por eso, deseamos aparentar lo que no somos, y así nunca acabaremos con la comparación, la competitividad y la envidia de forma ofensiva, que es lo que siempre le ha interesado a los manipuladores, esos que piensan que para ser alto otros tienen que ser bajos, que para que yo sea rico tiene que haber pobres, y así con todo.

Estoy seguro que una persona que conoce las sustancias de las que está hecho y que solo posee una cama, duerme mejor que otra que posee cien casas y cuatrocientas camas, si no se ha parado a pensar quién es. Así pasa con todo en condiciones normales, acoplarnos a nuestra naturaleza nos da una independencia y libertad que alcanza lo mejor de nosotros mismos, porque lo peor de nosotros mismos ya nos lo enseñaron en la escuela, manejándonos a su antojo.

La vida no trata tanto de mirar hacia fuera, se trata de examinar nuestro interior para dar respuestas más eficaces a esos pensamientos que florecen independientes en nosotros.

En esta vida hay muchísimas cosas importantes pero la que más destaca es la capacidad de mantener el sistema nervioso en calma, y para ello, la observación del mismo es la fluctuación energética que provoca la fuerza más poderosa, es decir, la gravedad, frente a una sociedad acelerada. El cerebro de una persona tranquila conexiona mejor y más rápido, aporta todo el razonamiento necesario para no envidiar a nadie, para no sentirse uno por encima, ni por debajo de los otros. "Por eso, aquí nadie posee la suficiente dignidad para que nos preocupe lo que piensan y dicen los demás".

Pero este mundo no funciona así, a la persona humana le apasionan las emociones envidiosas y odiosas, porque en principio parecen como una delicia, pero a medida que crecen son una bomba de relojería y como han dicho los sabios: "La envidia en este sentido es el germen de todos los males, porque acaba despertando el deseo del odio, y este el de la muerte de otros", como ha sucedido a lo largo de la historia.

A propósito de las actitudes indecentes, que ha provocado la envidia en este "Mundial de Fútbol de 2026" en la final España- Argentina, hay supuestos que expresan que para aumentar la expectación del espectáculo, y al mismo tiempo, la economía que conlleva la FIFA, la presencia de Messi era indispensable hasta el final, al estar reconocido como el mejor jugador del mundo. De hecho, no se revisó un gol de España, anulado por una falta que no existió. Algunos han llegado a decir que las intenciones de este Mundial era un homenaje a la despedida de Messi, como la insuperable revelación del fútbol.

Argentina es un país que vive el fútbol con una euforia colosal, ahí está el ejemplo de Maradona que fue un "Dios" para ellos, por eso, los futbolistas argentinos ante la derrota en este mundial por los odios y la envidia, se vieron obligados a responder con esa agresividad injustificada, dándole a entender a su pueblo con esa violencia desmedida la equivalencia, a una forma de pedirles perdón, y darles a entender también, que ante esta pérdida somos los primeros en sentirlo. Y aquí paz y después gloria.

Cuando voy a merendar con el historiador Enrique Ventura a mi pueblo, Carbajales de Alba, él se encarga de poner la leña y encender la lumbre, entonces la extensión del calor va desprendiendo los diferentes gases de la leña en forma de humo, hasta que la gravedad transforma la leña en carbón y queda totalmente separada de los gases, en forma de "borrajo", listo para asar los chuletones, acompañados de un buen vino de Toro. Por ello, no tengo duda, que la envidia es una agitación mental provocada por un desequilibrio de gases en forma de calor, procedentes de la expansión por el aumento de la temperatura sanguínea del cuerpo, que aísla parte de nuestra gravedad física que nos une en ese momento, tanto tiempo como perdura la sacudida, y en el descanso volvemos a la normalidad, es decir, los pensamientos excitados expanden nuestro calor interno, nos acaloran, y los pensamientos humanistas nos provocan cierta gravedad para unir nuestro cuerpo, así podemos admitir que lo que llamamos felicidad, es el equilibrio a nivel nuclear, un equilibrio profundo entre el calor y gravedad. Por eso en sociedad frente a los choques sociales decimos "no me calientes la cabeza", o " me acaloré y perdí los nervios". También solemos aconsejar: "No te calientes que es peor".

Efectivamente la envidia es un calentamiento de gases que sobrepasan la gravedad, que puede llevarnos a la enajenación mental, a no poseer miramiento en hacer un daño inmenso a alguien e incluso a ejecutar un crimen. Por ello, ante muchas acciones canallescas procedentes de la envidia, podemos decir, que menos mal que el miedo la frena cuando desatamos el odio desmedido sobre una persona, procedente de la envidia, y comenzamos a sentirnos muy incómodos, la embriaguez nos enseña la patita, y acabamos abandonando ese pensamiento por la aprensión a la propia perturbación, dando gracias a la recurrente flexibilidad neuronal que nos acompaña y nos revela el riesgo que corremos. En cambio, el que "tira para adelante" y ejecuta un crimen, su propia vida le importa poco.

Cuestionando la envidia, me llama la atención que en los últimos años del siglo XX, la RAE desdobla en parte el significado de la envidia, admitiendo que el adjetivo envidiable significa digno de ser envidiado, de esta forma, si le decimos a otra persona que envidiamos su fuerza de voluntad, quiere decir que poseemos una envidia sana, y esto es incorrecto, porque en la envidia no cabe nada sano.

La envidia nos corroe, nos debilita, nos hace infelices, destroza las sociedades, nos enferma, y la falta de control sobre ella, es una de las referencias del narcisista, y a veces del psicópata. Es por esto por lo que a la envidia no hay que darle rienda suelta en sociedad, debería ser el insulto más grande que existe. Esta aparece, al ver algo que nos llama la atención, y a continuación deseamos hacerlo propio, este tipo de emoción nos acelera el sistema nervioso, y a partir de aquí ya vamos precipitados y con dificultades para pensar bien. En cambio hay que aleccionar, que aunque la envidia sea involuntaria, aparezca sin desearla, nos debemos preparar para controlarla, porque en la envidia está el origen de todas las perversiones que ha protagonizado la humanidad, que no son pocas, lo que pasa es que la falta de empatía hace que estas se nos olviden demasiado pronto, porque en la envidia para nada existe la empatía, más bien, es lo contrario, lo que existe es la antipatía.

En cambio, la admiración, que viene de mirar, es otro enfoque de la vida, podemos admirar algo o alguien que destaca de los demás, por sus cualidades, o ese buen especialista en su trabajo, que con sus resultados nos asombra, y desearle las mejores felicitaciones de corazón, por aportar un progreso en la calidad de vida de todos. Porque no nos olvidemos que el origen de esta sociedad avanzada viene de cuatro genios que dedicaron su sabiduría al bien, a los que toda admiración y respeto a su persona es poca. Porque el resto de los mortales no hemos sido capaces de salir del laberinto de la "maldita envidia".

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