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Opinión

Donaciano Bartolomé

Donaciano Bartolomé

Profesor Titular de Periodismo Especializado

Roelos celebra

Una semana cultural amena, instructiva, pedagógica, en regla. Vale la pena organizar pensando en la ilusión de todos. Y además con poco presupuesto y mucha participación.

Jóvenes y mayores, todos disfrutan de las fiestas de Roelos de Sayago.

Jóvenes y mayores, todos disfrutan de las fiestas de Roelos de Sayago. / D. B.

Cuando toda la provincia está en fiestas muy animadas, ¿qué puede ser noticia interesable, merecedora de un espacio en este periódico tan solicitado para estos eventos, y digna de leerse? Las fiestas, como los pasteles, son esperadas, se tardan tiempo en preparar y se consumen rápidamente. Pero el sabor de los aromas, si es bueno y original, queda y permanece. Los ayuntamientos, y el de Roelos no es una excepción, invierten tiempo y dinero para agradar a muchos, a cuantos más y mejor. No olvidemos que los miembros de las corporaciones municipales, emplean tiempo libre para idear, programar y ejecutar todo. No cobran un sueldo y tienen, si quieren vivir, que trabajar en una labor remunerada.

Y en el caso de Roelos lo han conseguido con creces y nota. Hemos visto desde niños de dos años hasta ancianos de más de 90, entusiasmados, participar y disfrutar. Plaza, calles, pistas, casas viejas convertidas en sedes de peñas, el centro cultural... todo lleno de personas ilusionadas. Los niños y menos niños, hasta el alcalde, ataviados con sus disfraces; adolescentes haciendo el pregón de forma participada, y bien de fiestas, personas de todas las edades en torno a un hornazo y una sangría compartiendo vivencias, ilusiones, alegría. Bailes regionales y modernos alegrando la noche y las madrugadas, bar bien surtido y nutrido, juegos de todas clases que permitían competir a muchos, trofeos sencillos y abundantes jóvenes de todas partes de España que buscan amigos y contertulios para saborear el gustillo del pueblo.

Durante toda una semana, cada día dos horas de conferencias con personas ilustradas del pueblo o de la vecindad exponiendo cuestiones cercanas y seguidas por un público entregado y participativo. Uno de los días se dedicó a la presentación de un libro y, tal fue el entusiasmo, que se agotaron las existencias del ejemplar. Para que se diga que no se lee y que los libros no se venden. Cuando tratan de cuestiones culturales cercanas, como es el caso, sí encuentran compradores y lectores. Una semana cultural amena, instructiva, pedagógica, en regla. Vale la pena organizar pensando en la ilusión de todos. Y además con poco presupuesto y mucha participación.

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