Opinión | Desde los Tres Árboles
Frente a los tapices de la Catedral (III)
"El espacio está cargado de agresividad y se presiente la tragedia ahora que Aquiles, dolido en extremo por la muerte de su amigo Patroclo, está a punto de volver a la batalla al frente de los feroces mirmidones."

Detalle de uno de los tapices de la Catedral sobre Troya.
Príamo y su esposa salen al encuentro de las naves y abrazan a Helena que se arrodilla ante ellos con sumisión y respeto en presencia de las princesas troyanas. Son esas cuatro damas de caras graves y tonos rosáceos que podéis observar en la parte central del bordado mirando con atención y cuchicheando entre ellas, envidiosas, tal vez, de su belleza.
Estamos frente al segundo tapiz de los cuatro que narran la Guerra de Troya. Sólo se conservan las dos últimas escenas y la narración es totalmente plana. No existe la perspectiva. Es como si el maestro tapicero tuviera horror a los volúmenes, pero no importa la falta de esa sensación de profundidad en el paño para saber del ímpetu de los combatientes porque el fragor de la lucha llega con nitidez al visitante. ¡Escuchad y mirad atentamente! ¿Acaso no veis a los guerreros? ¿No oís los gritos y golpes de las espadas contra las armaduras enemigas? ¿No percibís el silbido de las flechas en el aire enrojecido?... ¡Para qué la perspectiva cuando la violencia es tan cercana!
El espacio está cargado de agresividad y se presiente la tragedia ahora que Aquiles, dolido en extremo por la muerte de su amigo Patroclo, está a punto de volver a la batalla al frente de los feroces mirmidones.
¡Prestad atención al príncipe Héctor, domador de caballos y matador de hombres! En la parte izquierda del tapiz se acerca a la tienda de Aquiles tratando de evitar que las almas de muchos héroes valerosos acaben en el Hades y sus cuerpos en los campos para pasto de aves. ¡Escuchad su proposición!... Una lucha entre ambos, dice, podría poner fin definitivamente a la contienda dando la victoria al bando del ganador. El pelida escucha con atención dentro de su tienda. Parece interesarle el ofrecimiento del príncipe troyano, sin embargo, el atrida Agamenón y el rubio Menelao rechazan rotundamente la propuesta de modo que la lucha continúa.
El combate es atroz. Hasta el camino de ronda situado en la parte superior de la muralla llega el estruendo de la batalla. Aqueos y troyanos enarbolan picas y lanzas de afiladas puntas hilvanadas con lana de colores fucsia y grana y hay un como tumulto en el bordado de cascos de seda cenicientos y grisáceos. En la profusión cromática del hilado, las corazas resplandecen en torno a las figuras ricamente ataviadas con mantos de tonos sepia y ambarinos y refulgen las cimeras primorosamente bordadas. Las acciones son trepidantes y el suelo se torna de un color rojo oscuro como de sangre o de vino tinto derramado. Los enfrentamientos tienen lugar en todos los lugares del paño. ¡Hasta la última hilacha del lienzo llega la encarnizada lucha!
Alguien, montando un caballo perfectamente trazado con primorosos pespuntes, cae mortalmente herido en el borde inferior del tapiz sobre una cenefa de tonos violáceo, azabache y carmesí.
Suscríbete para seguir leyendo
- Descrito en Zamora un nuevo foco de la Enfermedad de Andrade
- DIRECTO | Arenas Club - Zamora CF: sigue el partido con nosotros
- GALERÍA | Aliste elige el mejor tomate de la comarca: casi un kilo y medio de sabor procedente de Palazuelo de las Cuevas
- José María Diego, 'Chema', nuevo párroco de San Frontis y la margen izquierda de Zamora
- El Zamora CF sufre, pero suma su primera victoria liguera en Fadura
- Cuatro heridos en un aparatoso accidente entre un coche y una furgoneta en Palacios de Sanabria: hay una persona atrapada
- Un Fromago bajo el sol: este es el tiempo que hará en Zamora durante la Feria Internacional del Queso
- Los tomates alistanos, referente de calidad
