Opinión
Érase una vez
“La tierra es un préstamo que cada generación recibe y que debemos transmitir a la generación siguiente”

Incendio en el Museo del Prado. / Imagen generada por IA.
Érase una vez un país llamado España. Se podría haber llamado el Paraíso Perdido, pero se llamaba España. Era un país majestuoso, incomparable, de verdes praderas, alta montaña, bosques frondosos, ríos caudalosos de fértiles riberas, impresionantes lagos, glaciares, la playa de La Barrosa, la duna de Bolonia y una meseta Norte y otra Sur granero abundante.
En la Naturaleza no existe la perfección, las matemáticas son exactas, no perfectas, por lo que aquel maravilloso país estaba aquejado de una terrible dolencia. Una plaga de proporciones gigantescas e imposible de erradicar de españoles ignorantes, pertenecientes al género idiota. Gente gregaria y adocenada con menos acervo histórico-cultural que una lombriz de tierra, tan sólo preocupada por el carpe diem y el carpe noctem. Además del carpe vacationem.
Cada verano, de manera invariable y desde que se tenía conocimiento, uno de esos analfabetos por libre elección le metía candela a algo. Por el motivo que fuera. Dinero. Inquina. Enfermedad mental. Aburrimiento. Por un contrato temporal. Porque sí. Imitación. Sólo por ver las llamas arder. Para salir en la tele…
Porque la televisión retransmitía el fuego, los fuegos en vivísimo directo. Fuego, fuego y más fuego y al que no le gustara, bienvenido a Tierra de Campos donde verano significaba toros y toros y nada más que toros. Así que millones y millonas de españoles y españolas terriblemente escandalizados y escandalizadas se lamentaban compungidamente durante un buen mal rato, que duraba hasta que llegaba la hora de salir a tomar el fresco a alguna terracita con una cervecita glaciar y una ración de urta a la roteña.
Un verano ardió el Museo Nacional del Prado. No, los rayos no tuvieron nada que ver. Tampoco el cambio climático. Fue un fuego intencionado de manual, con muchos focos a la vez, varios sospechosos y ningún culpable detenido. Aquello fue un escándalo mucho mayor que el que finalmente la final del Mundial de Furgol´30 se terminara celebrando en el Benito Villamarín por decisión popular tras polémico referéndum vinculante e injerencia de hackers rusos.
Sobre todo, porque murieron dos turistas japoneses y uno finlandés intentando salvar tanta obra de arte de valor incalculable, más un guardia de seguridad fanático de El Greco y la encargada de la cafetería que ese día libraba, pero, en esta vida hay que tener suerte pa´to´, le había cambiado el turno a una compañera para que ésta pudiera ir al Concert Music Festival de Sancti Petri a ver a los ZZ Top.
La mayor pinacoteca del país llamado España ardió hasta consumirse. No quedó una piedra en pie y se montó un reverendo zafarrancho nacional con tertulianos llegando a las manos y tertulianas jalándose del pelo para dilucidar sus polarizadas diferencias ideológicas. Pero la tragedia dejó de ser noticia y terminó por olvidarse.
Mucho peor fue después, porque al verano siguiente aquella pandilla de oligofrénicos por voluntad propia contempló con horror como se consumía la Mezquita. Luego la Alhambra, la Giralda y hasta la catedral de Zamora. Pero a ellos les daba igual, porque los edificios históricos se reproducían como por esporas. Quedaban muchos.
Cada verano que ardía otro instituto tecnológico o la Real Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial o una diminuta iglesia prerrománica, los españoles aumentaban en estulticia, incultura e idiocia, y seguía importándoles un carallo. Porque ante cada tragedia demostraban que eran muy solidarios y que solo el pueblo salvaba al pueblo y que de aquella saldrían mejores y bla bla bla...
…Muy pocos en España valoran el imponente patrimonio ecosistémico. Para la mayoría, España es una banderita, una selección nacional y ya. Los diferentes paisajes, ese inmenso legado natural no es algo que haya que defender ni por lo que luchar. No le damos importancia, por eso lo estamos dejando perder. Este año hemos ganado también el Mundial del país con más hectáreas devastadas por el fuego y nadie ha colgado crespones en los balcones, ninguna marabunta humana ha salido a la calle a gritar ¡Basta ya!
Fratelli Tutti, la última encíclica del Papa Francisco, tras haber alertado sobre la necesidad de cuidar la Casa Común en Laudato Si, incluye una cita de la Carta pastoral del 2003 de los obispos portugueses, Respondabilidade solidaria pelo bem comum, donde se dice que "la Tierra es un préstamo que cada generación recibe y que debemos transmitir a la generación siguiente".
Para cuando los españoles queramos darnos cuenta de todo lo que estamos perdiendo en el fuego, la voz de la más grande resonará desde las alturas: Ahora es tarde, señora. Y señores. Ahora es tarde… Y colorín colorado, sin finales felices y sin comer perdices, murieron chamuscadas, este cuento triste se ha acabado. n
Suscríbete para seguir leyendo
- ¿Por qué Segovia, Salamanca, León, Burgos y Valladolid tienen dos residencias públicas de mayores y Zamora una? 300 personas se lo preguntan en una concentración
- La búsqueda de Nena: una zamorana pide ayuda para encontrar a una antigua compañera de colegio de hace más de 50 años
- Desalojadas cuatro viviendas de la calle Candeleros de Toro por el riesgo de colapso del edificio
- Apenas se veía, era todo selva': la ardua tarea para reconvertir en una ruta de senderismo los bancales abandonados de un pueblo de Zamora
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para conseguir el completo juego de cubiertos de acero inoxidable más barato del mercado: alta calidad
- Da varias vueltas de campana y resulta herido tras chocar contra un corzo en Puebla de Sanabria
- Zamora se moviliza por la residencia de los Tres Árboles: "La verdad"
- Dos incendios intencionados y uno en investigación durante la tarde de este sábado en Zamora
