Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Zamoreando

Más allá del deber

El patriotismo y el sentido del deber de las tropas tienen un límite

Militares acompañan a migrantes en Ceuta hasta la frontera de El Tarajal

Militares acompañan a migrantes en Ceuta hasta la frontera de El Tarajal / IVÁN ZAMBRANO

Nuestras Fuerzas Armadas son las verdaderamente garantes de la soberanía e independencia de España, defendiendo su integridad territorial frente a amenazas del exterior y protegiendo el ordenamiento constitucional. De ahí que no deje de ser sorprendente el mal trato gubernamental que reciben las tropas desplazadas a Ceuta.

Al poder político se le llena la boca con apelaciones vacías a la patria y discursos de salón mientras, en la línea de fricción más sensible de nuestra soberanía, los soldados españoles sostienen la dignidad de España con la fatiga en los ojos y el abandono por toda respuesta.

Los hombres y mujeres destinados en Ceuta no solo afrontan una presión geopolítica asfixiante, expuestos en primera línea sin recursos materiales ni logísticos acordes al riesgo real, sino que padecen la desidia cruda de un Ministerio de Defensa que los utiliza como pañuelos de usar y tirar: jornadas maratonianas de hasta 16 horas, alimentación deficiente en pleno servicio y una inseguridad jurídica vergonzosa.

Se les moviliza tarde y mal, atados de pies y manos, convertidos en siluetas mudas que absorben el desgaste mientras los despachos ministeriales miran hacia otro lado, racaneando hasta el derecho elemental al descanso y a una nómina justa. Es una indecencia institucional exigirles ir más allá del deber cuando el Estado se niega, sistemáticamente, a cumplir con el suyo hacia ellos. Faltos como están de todo y encadenados a turnos extenuantes que pulverizan el descanso y la salud física de la tropa.

Ceuta no es solo una plaza de armas; es la prueba del algodón de nuestra soberanía. Abandonar al militar allí es abrir la puerta a la demolición de la seguridad nacional. Las asociaciones profesionales denuncian lo que ya es un grito unánime: la tropa está cansada de ser la coartada patriótica de políticos que recortan en dignidad lo que derrochan en propaganda.

El patriotismo y el sentido del deber de las tropas tienen un límite, debilitar el bienestar de quienes protegen la frontera es, en última instancia, debilitar la propia seguridad del país. ¡Va por nuestras Fuerzas Armadas! ¡Va por las tropas desplazadas en Ceuta!

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents