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Opinión | La mirilla

Sin romantizar, gracias

A pesar de que cada vez más mujeres (por suerte) alzan la voz contra las supuestas "bondades" de la maternidad, todavía queda mucho camino por delante para acabar con esa romantización que existe en torno al embarazo, el parto, la lactancia…

Una mujer, con su hijo en brazos. A tender moment as a mother cradles her sleeping baby. MATERNIDAD. CUIDADOS. BEBE. MADRE

Una mujer, con su hijo en brazos. A tender moment as a mother cradles her sleeping baby. MATERNIDAD. CUIDADOS. BEBE. MADRE / Kymberlie Dozois Photography / ImageSource / Kymberlie Dozois Photography

A pesar de que cada vez más mujeres (por suerte) alzan la voz contra las supuestas "bondades" de la maternidad, todavía queda mucho camino por delante para acabar con esa romantización que existe en torno al embarazo, el parto, la lactancia…

Primer punto: el embarazo. Parece a veces que es un camino de rosas en el que las dificultades que puedan surgir se olvidan cuando nace el bebé. Pero el proceso no es tan dulce, ni tan bonito, ni tan genial y estupendo. La sensación de tener una personita dentro que te da patadas es algo increíble y que no se olvida nunca, pero cuando esas patadas te llegan hasta el esternón y no te puedes dormir porque no sabes ni como tumbarte, acabas agotada. Incluso teniendo un buen embarazo estás cansada, hinchada, con dolores por todos los lados...

Seguimos. Yo, sinceramente, no entiendo esas modas que surgen ahora de decidir, por ejemplo, qué canción quieres que suene mientras estás dando a luz o de hacer un cuadro para colgar en la pared de tu casa con la placenta. Seguimos romantizando un proceso complicado, duro y doloroso (bendita epidural) en el que hay cosas que pueden no salir bien, y en el que quizás tu canción favorita deje de serlo. Porque eso de que el parto se olvida cuando te ponen al bebé en brazos, al menos en mi caso, tampoco es verdad.

Por no hablar del apego, que depende de con quien hables parece que los niños solo lo tienen si apuestas por la lactancia. Me parece muy bien que se quiera fomentar esa opción, pero decidir dar biberón a tu bebé es igual de lícito y no te hace mejor ni peor madre.

La maternidad es complicada, y cada una sobrevive como puede, pero para muchas mujeres el proceso sería más fácil sin tantos preceptos sociales que cumplir y tantas expectativas que generan las redes sociales. Es más, a veces pienso que ser un poco "hater" con la romantización del proceso me ha ayudado a empoderarme como madre. Porque o te empoderas, o te pierdes por el camino con tantas supuestas cosas que hay que hacer. Un camino que, eso sí, lo vivas como lo vivas merece la pena.

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