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Opinión | Zamoreando

Horizontes compartidos

Cuando se unen dos talentos, dos fenómenos del dibujo y la pintura, el arte se viste de fiesta. La juventud y el paisaje se citan en Zamora en una exposición que desafía la distancia y el tiempo. Sergio Ramos Montalvo y Pablo Golden entrelazan sus pinceles para redefinir el territorio que habitan.

Sede de la Diputación de Zamora

Sede de la Diputación de Zamora

Cuando se unen dos talentos, dos fenómenos del dibujo y la pintura, el arte se viste de fiesta. La juventud y el paisaje se citan en Zamora en una exposición que desafía la distancia y el tiempo. Sergio Ramos Montalvo y Pablo Golden entrelazan sus pinceles para redefinir el territorio que habitan. Hay lugares que no se miden en kilómetros, sino en la intensidad con la que se miran. Zamora, con su luz limpia, sus relieves que parecen tallados por el tiempo y su silencio magnético, ha dejado de ser un mero mapa geográfico para convertirse en el epicentro creativo de dos de las promesas más estimulantes de la pintura joven actual. Este jueves, 6 de agosto, la Iglesia de la Encarnación abre sus puertas para acoger "Horizontes compartidos". La muestra, impulsada en este espacio histórico gestionado por la Diputación de Zamora, se presenta como un diálogo íntimo y necesario: el testimonio visual de dos maneras distintas de detener la mirada sobre un mismo territorio y comprender los lugares que habitan.

Conozco sobradamente la sensibilidad de Sergio, su buen gusto que se refleja en todo lo que hace, su campechanía que hace más sencillo todo en derredor de su persona y sé sobradamente que no va a defraudar. Graduado en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca, el lenguaje plástico de su obra destaca por una depurada técnica que combina la acuarela y la estilográfica además de lienzos donde el volumen y la materia construyen la obra.

La exposición no busca la réplica exacta de la geografía zamorana, sino capturar su alma compartida. Mientras uno de los creadores apuesta por la fuerza del trazo directo, la luz cruda y la materia que arraiga en la tradición castellana, el otro se desliza hacia la atmósfera, la abstracción del color y la geometría sutil de los campos. Son dos lenguajes pictóricos soberbios y autónomos que, sin embargo, encuentran un territorio común cuando se enfrentan a la inmensidad del paisaje de Zamora. El universo creativo de Sergio Ramos Montalvo y Pablo Golden se nutre del mismo viento y de la misma luz, pero se traduce en lienzos completamente únicos y personales.

Lo que verdaderamente fascina de esta unión de talentos es su capacidad para "detener la mirada". En un mundo hiperconectado y veloz, estos dos jóvenes artistas proponen un acto de auténtica rebeldía: sentarse a observar. Su pintura obliga al espectador a desacelerar, a comprender que habitar un lugar significa descifrar su luz, respetar sus vacíos y escuchar lo que las texturas de la tierra tienen que contar. Zamora ya no es solo el escenario donde pintan; es el universo que han elegido para entender el mundo. "Horizontes compartidos" es la prueba artística de que, aunque miremos las mismas cosas, la verdadera magia reside en la singularidad de los ojos que las descubren. Una cita imprescindible en la antigua capilla del Palacio de la Encarnación para tomarle el pulso al brillante futuro de nuestra pintura que ofrece horizontes de grandeza.

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