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Opinión

Toca seguir aguantando

¿Llegaremos a saber algún día los motivos por los que el presidente Sánchez pone cara de susto cada vez que tiene que hablar de Marruecos?

Pedro Sánchez, en su comparecencia del viernes en Ceuta.

Pedro Sánchez, en su comparecencia del viernes en Ceuta. / Borja Puig de la Bellacasa/Moncloa HANDOUT / EFE

¿Llegaremos a saber algún día los motivos por los que el presidente Sánchez pone cara de susto cada vez que tiene que hablar de Marruecos?

Aunque se atrevió a tildar de "violación y ataque a la integridad territorial de España" la invasión que sufrió Ceuta, en apenas unas horas, por parte de más de cincuenta mil marroquíes; culpando a las mafias que trafican con seres humanos de estar detrás de la misma; lo más grave del asunto es que, en su intervención ante las cámaras, Pedro Sánchez agradeció la colaboración y la "constante, fluida y razonable cooperación que el Gobierno de Marruecos está manteniendo con el de España, para hacer efectiva la deportación de los marroquíes que entraron en Ceuta de manera irregular", bla, bla, bla.

No se puede ser más cínico, más ruin y más miserable.

Un episodio más de la intrigante relación que mantienen Pedro Sánchez y Mohamed VI desde que, hace ya más de cuatro años, saliera a la luz que el Gobierno marroquí había espiado los móviles de Pedro Sánchez y de Margarita Robles a través del software Pegasus…

Es un hecho que la invasión de Ceuta, perpetrada por miles de marroquíes en apenas veinticuatro horas, pone de manifiesto la fragilidad que lleva demostrando España ante Marruecos desde que Sánchez, por razones que aún se desconocen, se hincó de rodillas ante Mohamed VI y le remitió una carta en la que le adelantó el cambio drástico de la política exterior española respecto al Sahara Occidental, reconociendo la propuesta marroquí sobre su autonomía. Todo ello hace entrever el chantaje al que está sometido nuestro todavía presidente por parte del rey alauí, que, dicho en términos coloquiales, debe tenerle bien cogido por "salva sea la parte", por motivos que la mayoría de los españoles ignoramos.

A juzgar por lo que se ha podido ver por televisión, no parece que Marruecos hiciera mucho por evitar el asalto perpetrado por miles de marroquíes a la frontera española en Ceuta, que tanto y tan justificado revuelo ha despertado no solo en España sino en toda Europa, al ser la ciudad autónoma española el punto fronterizo más vulnerable de cuantos hay entre África y el continente europeo.

Por eso uno piensa que Sánchez, una vez más, no dice la verdad.

¿Hasta cuándo tenemos que seguir aguantando que nuestro presidente nos mienta e intente tomarnos el pelo?

Echarle la culpa a las mafias que trafican con seres humanos de la invasión de Ceuta, de la que todos hemos podido ser testigos, es una broma de muy mal gusto que bien debería ser la gota que colmara el vaso de nuestra paciencia.

Pero no, tendremos que seguir aguantando al "gran impostor", no se sabe hasta cuándo, porque, a la vista está, aún tiene a su alrededor muchos palmeros que le encubren y protegen (¿por qué será?) y varios millones de españoles que, uno sigue sin poderlo entender, están encantados de haberle conocido.

¡País!

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