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Opinión | La mirilla

Herencia o sueño

El problema ya no son las hipotecas, porque la cuota mensual muchas personas la podrían pagar sin problema, ¿pero de dónde se saca esa inversión inicial que hay que hacer?

Archivo - Vivienda, compraventa.

Archivo - Vivienda, compraventa. / EUROPA PRESS - Archivo

Llevamos meses y meses hablando de la crisis de la vivienda. Comprar un piso se ha convertido en misión imposible y alquilar es en muchos casos una utopía. Los precios, de una cosa y de otra, resultan a veces hasta insultantes.

A pesar de que siempre se ha dicho que con trabajo y esfuerzo se consiguen las cosas, hoy el acceso a la vivienda ya no es posible. Hemos llegado a un punto en el que cuando una persona y/o familia da el paso de comprarse un piso es por dos motivos principales. El primero es que ha recibido una herencia. El segundo es que su familia tiene dinero y, por lo tanto, puede ayudar económicamente. Si no cumples una de estas dos características, comprarte un piso es prácticamente un sueño.

Siempre hay excepciones, no vamos a negarlo, pero ya no es cierto ese mantra de que "ahorrando se puede acceder a una vivienda". Básicamente, porque hablar de ahorro es también una quimera. Los sueldos actuales están a años luz de los precios, y es muy complicado que una persona o familia joven y/o de mediana edad tenga ahorrados 30.000 ó 40.000 euros (o incluso más) para dar la entrada de un piso. El problema ya no son las hipotecas, porque la cuota mensual muchas personas la podrían pagar sin problema, ¿pero de dónde se saca esa inversión inicial que hay que hacer? Si todos los meses tienes que pagar un alquiler, supermercado, gastos de luz, agua, calefacción, Internet, hijos si los tienes y disfrutar un poco de la vida, por poco que sea, ¿cómo ahorras?

Si no tienes a nadie que te haga un buen regalo, o salvo que tengas un sueldazo, la única opción de lograr que tu cuenta bancaria aumente mes a mes es estar en casa de tus padres hasta una edad bastante elevada. Si por el contrario quieres tu propio espacio o por trabajo vives en otra ciudad, solo puedes cruzar los dedos para tener la suerte de encontrar un alquiler decente y justo que, al menos, te permita vivir "bien" aunque tu cuenta de ahorro siga a cero.

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