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Opinión | Zamoreando

Yo también he firmado

Tanto sacar pecho con las obras del Mercado de Abastos a causa de la cantidad de años que se venía prometiendo su rehabilitación, para acabar haciendo el más espantoso de los ridículos.

Obras en el interior del Mercado de Abastos antes de la paralización de los trabajos.

Obras en el interior del Mercado de Abastos antes de la paralización de los trabajos. / J. L. F. (Archivo)

Las hojas reposaban hambrientas de firmas en el mostrador del gimnasio de Freddy que me invitó de inmediato a estampar mi rúbrica. "Es para exigir la reanudación de las obras del Mercado de Abastos". No lo dudé un instante. Además, me gusta eso de exigir, porque lo de pedir se queda corto. Hay que ser contundente. Por cierto, ¿se sabe algo del incierto estado del emblemático edificio? Lo ocurrido es vergonzoso. Para esto, que lo hubieran dejado como estaba y no que, entre otras cosas, han jorobado la vida a los establecimientos del entorno, encajonados, como si fuera a venir el toro en los "Sanfermines", solo que aquí, ni calle Estafeta, ni calle Mercaderes ni curva de Telefónica, más bien un apaño que, de temporal, ha pasado a eternizarse en el tiempo.

Tanto sacar pecho con las obras del Mercado de Abastos a causa de la cantidad de años que se venía prometiendo su rehabilitación, para acabar haciendo el más espantoso de los ridículos. Hay muchas leyendas urbanas entorno a este fiasco absoluto. No me quedo con ninguna. En todo caso con la realidad que es la que es. Con respecto a la continuidad de las obras y su finalización, no las tengo todas conmigo. Y, espere a ver, cómo queda al final. Lo mismo acaba siendo un bodrio o, por el contrario, nos maravillamos todos a una.

Hay que reanudar la obra. Y si no hay dinero se busca debajo de las piedras. Y si se trata de algún que otro problema se dilucida y se avanza. Lo que haga falta menos seguir aguantando el vallado y viendo declinar un edificio que es una maravilla y del que no sabemos si lo van a estropear o embellecer. Lo ocurrido con el tejado fue un aviso importante.

El dinero que el Ayuntamiento se ha gastado con los ridículos y marchitos huertos verticales, podía muy bien haberlo invertido en el edificio en cuestión. Un lugar del que bien podemos sentirnos orgullosos los zamoranos, cosa que no ocurre con los huertecitos de marras que, para más inri, no dejan ver cosas más importantes. Anda que no ha dado motivos el equipo de Gobierno a la inexistente oposición municipal para lucirse, lamentablemente han estado desaparecidos en combate y así le ha pintado a la ciudad: en bastos. n

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