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Opinión | Religión

El deporte y la fe

"El deporte es una de esas circunstancias de la vida donde surge la encomienda a lo divino, si Dios puede echar una mano, se le pide"

Luis de la Fuente, en el Francia-España

Luis de la Fuente, en el Francia-España

Domingo grande este que vivimos hoy, para los cristianos como todos los domingos donde Jesús nos convoca a participar de la fiesta de la eucaristía para rememorar su resurrección a través de la escucha de la palabra, hoy a través de la parábola del trigo y la cizaña, y para nutrirnos con el alimento del amor que es el pan y el vino. Además, coincide que hoy el mundo mirará a un sitio concreto por lo que allí acontece. A la final del Mundial de fútbol en Nueva Jersey, uno de esos acontecimientos que más atención concentra, que se sucede cada 4 años, y que esta vez ha deparado un enfrentamiento entre España y Argentina.

El fútbol que es un opio insultante para la sociedad hoy por las tremendas corruptelas que lo rodean, especialmente en cuanto a su gestión, es a su vez un elemento de unión como país que viene muy bien para oxigenar el clima de la polarización constante con la que convivimos.

El deporte es una de esas circunstancias de la vida donde surge la encomienda a lo divino, si Dios puede echar una mano, se le pide. No nos cansamos de ver como deportistas encomiendan sus actuaciones antes de iniciarlas para que estas tengan éxito y ellos no caigan en la lesión. Por supuesto que, como en todo, habrá casos en los que solo se acuerden de Dios en esa situación límite que genera la alta competición y, por supuestos también, que habrá casos de fe profunda y práctica que le dan un plus de autenticidad a la oración.

En este mundial se ha hecho viral Luis de la Fuente, el seleccionador nacional de España, declarado un hombre de una fe profunda, por una foto en la que aparece en la basílica del Cristo de la Expiración de Sevilla (El cachorro) admirando tal obra de arte y porque, interpelado por un periodista sobre qué le pedía a Dios para este Mundial, nos obsequió con una catequesis sobre cómo debe ser la oración personal, y qué me apetecía rescatar en esta columna ahora que estamos en verano, ya que con el descanso existe el riesgo de descuidar las cosas.

Decía De la Fuente que rezar es tan simple como dar gracias a Dios cada mañana, cuando comienza el día, por el don de mirarse al espejo y tener salud para afrontar lo que nos depare la vida cada día, y que no busca en Dios la ayuda para obtener un resultado concreto. A veces se nos olvida que rezar puede ser tan solo eso.

Alabo desde aquí al seleccionador porque su reflexión contribuye a que no caigamos en el derrotismo de que los cristianos somo menos o estamos mal vistos… etcétera. Y a que no tengamos miedo de manifestarnos como cristianos. Y ya puestos, pues que ojalá esta noche el fútbol haga a España campeona del mundo por segunda vez.

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