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Opinión | Editorial

Conversación abierta para el Casco Histórico

Que la ciudadanía viva de espaldas al lugar por donde transitan los turistas no arroja ningún beneficio

Edificios y viviendasen el Casco Histórico de Zamora

Edificios y viviendasen el Casco Histórico de Zamora / Victor Garrido / LZA

El Plan Especial del Casco Histórico es un freno para el desarrollo de la ciudad de Zamora. Este diagnóstico, tan duro como certero, pertenece a la concejala de Urbanismo, Ana Belén González, cuyo departamento se ha puesto manos a la obra para transformar dos décadas después un reglamento que se ha convertido en obstáculo para la expansión, la inversión y la modernización de la zona antigua de la capital. Las normas son demasiado estrictas, al punto de que espantan a quien muestra un mínimo interés por asentarse allí. Por eso hay que modificarlas, pero conviene hacerlo con cierto consenso. Si el objetivo es crecer demográfica y económicamente intramuros, se antoja necesario abrir un debate real sobre cómo hacerlo de manera equilibrada y sin matar a la gallina de los huevos de oro. Una discusión madura que ha de implicar a vecinos, comerciantes, hosteleros, arquitectos, arqueólogos, historiadores y políticos. Una conversación de futuro.

El actual documento que rige las normas urbanísticas del Casco Histórico se aprobó cuando el siglo veintiuno daba sus primeros pasos. Un tiempo de bonanza previo a la gran crisis que permitía asumir cierto grado de remilgo en la expansión cuando las intervenciones se encontraban próximas a piezas clave del patrimonio local. El tiempo, sin embargo, demostró pronto que el Plan Especial no era el documento que la ciudad necesitaba. Desde aquel año 2000 hasta el día de hoy, la zona que discurre entre el Castillo y el barrio de La Lana acumula ochenta solares vacíos según el último censo municipal, apenas un puñado de bares y un comercio en peligro de extinción.

En materia de vivienda, la cosa tampoco ha mejorado desde entonces. Lo puso de manifiesto en el año 2020 el diagnóstico encargado por el Ayuntamiento de Zamora al abrigo de la convocatoria para los fondos del Desarrollo Urbano Sostenible e Integrado. Sin ningún tipo de rodeo, la consultora responsable de aquel examen definió el Casco Histórico como una "zona potencial de infravivienda" con serio peligro de que se reprodujeran "situaciones de riesgo para la convivencia". La fotografía que presentaba era la de un espacio desconectado del resto de la ciudad y en progresivo deterioro de su parque inmobiliario, lo que además comenzaba a generar problemas de insalubridad.

Nadie duda a día de hoy de que el Casco Histórico necesita que le metan mano. El ejemplo más claro está en la oficina de turismo conjunta que impulsan Ayuntamiento de Zamora y Diputación Provincial al pie de la Plaza Mayor, cuyas obras están paradas hasta que Patrimonio acepte el color adecuado de las ventanas. Este tipo de situaciones colman la paciencia de las administraciones, pero arruinan la vida de los emprendedores. Y eso es lo que esta ciudad no se puede permitir.

Que Francisco Guarido impulse una renovación del Plan Especial del Casco Histórico en las postrimerías de su etapa como alcalde es una decisión valiente. Porque no va a ser fácil. Hay que actuar con la precisión de un cirujano para mantener el equilibrio entre revitalizar el barrio y conservar la esencia de un enclave que hace que miles de visitantes cada año elijan Zamora. Por suerte, existen ejemplos cercanos donde posar la mirada. Salamanca es el más claro, un sitio que ha sabido conjugar patrimonio y progreso bajo la responsabilidad de cada uno de los agentes implicados para no entorpecer la actividad turística, principal baza económica de ellos y de nosotros.

El diálogo es clave para que este movimiento urbanístico llegue a buen puerto. Que la ciudadanía viva de espaldas al lugar por donde transitan los turistas no arroja ningún beneficio. Sí lo hará contar con un Casco Histórico fuerte desde el punto de vista demográfico, comercial y hostelero, porque entonces será un lugar fuerte desde el punto de vista económico.

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