Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Zamoreando

Cuidado con la Cyclospora

Hospital Virgen de la Concha de Zamora.  | JOSE LUIS FERNÁNDEZ

Hospital Virgen de la Concha de Zamora. | JOSE LUIS FERNÁNDEZ

El verano es la época dorada para los microorganismos. Mientras tú disfrutas de tus vacaciones, virus como los enterovirus y bacterias como la Salmonella organizan sus propias fiestas en tus ensaladas y piscinas. Lejos de tomarse un descanso, estos seres microscópicos ven el calor como una invitación abierta para reproducirse sin control. El verano no es solo para descansar. Cuando el mercurio sube, las bacterias y los virus celebran una fiesta interminable. En especial, los patógenos gastrointestinales que se frotan las manos ante el más mínimo descuido con la nevera portátil. Para ellos, la temida "cadena de frío" no es un protocolo de seguridad alimentaria, sino un sistema de aire acondicionado que les resulta insoportable. En cuanto un táper con ensaladilla rusa se queda un par de horas al sol, la fiesta comienza y la mahonesa se convierte en su discoteca privada

Además, los enterovirus deciden salir de excursión en verano. Son los culpables de esos misteriosos "resfriados" veraniegos que te dejan congestionado mientras te abrasas de calor, o de las famosas conjuntivitis y diarreas que a veces se contagian alegremente en las aguas de las piscinas comunitarias. Hablando de diarreas, este año de gracia, la novedad también tiene nombre propio. Se llama Cyclospora y es un parásito que se propaga a través de alimentos o agua contaminados. Éste parásito ha enfermado a miles de personas en todo Estados Unidos. Las infecciones se han duplicado en cuestión de días porque el susodicho es difícil de rastrear, vamos, que su origen sigue sin definirse.

Estados Unidos afronta el mayor brote de ciclosporiasis en años, esta infección parasitaria y molesta provoca lo que se llaman diarreas explosivas. Aunque resulte un tanto escatológico debo decir y digo que el contagio se produce al comer alimentos o beber agua contaminados con heces, incluida el agua sin tratar de piscinas o pozos. Es importante saber que no suele pasar de persona a persona, ya que el parásito necesita una o dos semanas fuera del cuerpo para volverse infeccioso. Lamentablemente, la desinfección química habitual no basta para eliminarlo.

La Cyclospora nos demuestra que la naturaleza es capaz de diseñar ‘espectáculos pirotécnicos’ sin necesidad de pólvora. La próxima vez que coma productos frescos, asegúrese de lavarlos a conciencia, no sea que acabe protagonizando su propia mascletá estomacal.

Suscríbete para seguir leyendo

TEMAS

Tracking Pixel Contents