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Opinión | ZAMOREANDO

Las vacaciones de Sánchez

OPINIÓN | El líder de los socialistas tendrá más de un mes para escapar de la corrupción que anega a su Gobierno y a su partido

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. / Jesús Hellín - Europa Press

No seré yo quien diga que el presidente del Gobierno no tiene derecho a unas vacaciones. ¡Dios me libre! Hasta donde yo sé, en España el derecho a las vacaciones anuales está regulado por el Estatuto de los Trabajadores y garantizado por la Constitución. Por lo tanto, no se hable más. Bueno, o sí. Todo trabajador tiene derecho a un mínimo de 30 día naturales o 22 días laborables por año completo trabajado. Sólo que el presidente del Gobierno de España superará su mayor periodo de vacaciones, sumando un total de 44 días, quince más que la media en España. Para eso es el presidente del Gobierno. O porque quizá se haya fijado en las encuestas y quiera despedirse por todo lo alto del palacio lanzaroteño de La Mareta y del resto de palacetes que sin duda ocupara durante ese tiempo. Le va la marcha palaciega.

El líder de los socialistas tendrá más de un mes para escapar de la corrupción que anega a su Gobierno y a su partido. Del 28 de julio al 1 de septiembre tiene tiempo de sobra para reflexionar, escribir cartas de amor, epístolas moralizantes a los españolas o tiktokear que tanto parece gustarle en los últimos tiempos, haciendo recomendaciones a los ciudadanos. Lo de menos es si el Gobierno está en descomposición, si el ocaso del sanchismo es una realidad y esas cosas a las que apenas da importancia porque no le incumben o eso demuestra con sus silencios y la indiferencia, estudiada o no, con que despacha cualquier nuevo episodio de corrupción. Como si eso no fuera con él.

Tengo la sensación de que no hay nada que pueda amargarle las vacaciones al presidente. Está muy demacrado y a buen seguro que aprovechará para recomponer su natural belleza masculina deteriorada por la tiranía del poder. Es lo que tienen unas buenas vacaciones. Lo de menos es si ya le han encontrado alojamiento a los guardias civiles en número importante que van a velar su sueño y sus idas y venidas o los van a dejar a su suerte como acostumbra el Gobierno con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

Sólo una sombra. La obligación de su mujer, si no se producen cambios, de firmar cada quince días en los juzgados de Plaza de Castilla.

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