Opinión
Alfonso Martín
Una historia de cambio, unidad y futuro para el empresariado de Zamora
OPINIÓN | Hay además una realidad que esta nueva etapa debe saber reconocer: el papel esencial que instituciones propias de Zamora han desempeñado y desempeñan en el desarrollo económico y social de nuestra provincia

Una historia de cambio, unidad y futuro para el empresariado de Zamora
Hay momentos en los que una sociedad decide que ha llegado la hora de cambiar. Momentos en los que quienes forman parte activa de una comunidad alzan la voz y expresan, de manera clara, que quieren abrir una nueva etapa.
Eso es lo que ocurrió en las elecciones a la Cámara Oficial de Comercio e Industria de Zamora celebradas el pasado 16 de junio.
Los empresarios, profesionales y autónomos de Zamora acudieron a las urnas con una idea compartida: la necesidad de una Cámara diferente. Una Cámara abierta, moderna, participativa y al servicio de todos. Una Cámara que recuperase el espíritu para el que fueron creadas estas instituciones: acompañar a las empresas, defender los intereses del tejido productivo y ser una herramienta de progreso para la sociedad.
La mayoría de quienes ejercieron su derecho al voto presencial expresaron una voluntad de cambio. Más de un 70% del voto presencial, una participación masiva, reflejó una realidad que no puede ignorarse: una amplia mayoría del empresariado zamorano queremos una nueva etapa.
Queremos una Cámara de todos.
Queremos una Cámara capaz de unir al empresariado, de liderar los grandes proyectos estratégicos de Zamora, de estar presente en las decisiones que afectan al futuro económico de nuestra provincia y de recuperar la confianza de quienes cada día crean empleo, invierten y trabajan por esta tierra.
Pero esa voluntad mayoritaria se encuentra hoy inmersa en un proceso que ha generado una profunda preocupación entre muchos empresarios.
Un proceso electoral en el que se han producido situaciones que han sido objeto de reclamación formal: incidencias relacionadas con el voto por correo, con el voto delegado, con determinadas actuaciones durante la jornada electoral y con las garantías del procedimiento.
Estas reclamaciones ya han sido presentadas oficialmente ante la Junta de Castilla y León, administración competente en la tutela de los procesos electorales de las Cámaras de Comercio de la Comunidad.
Y es precisamente por ello por lo que desde Zamora 10 apelamos a la responsabilidad institucional de la Junta de Castilla y León. Porque la tutela de un proceso electoral exige garantizar que la voluntad expresada por los empresarios sea respetada y que todas las actuaciones sean analizadas con la máxima transparencia, rigor e independencia.
La confianza en las instituciones no se construye solo con normas; se construye con credibilidad.
Y cuando una parte importante del empresariado percibe que su voluntad puede estar siendo desplazada, aparece una preocupación que debe ser atendida.
Porque lo que está en juego no es una cuestión de nombres ni de cargos. Lo que está en juego es el modelo de Cámara que Zamora necesita.
Una Cámara del siglo XXI frente a modelos antiguos. Una Cámara abierta frente a estructuras cerradas. Una Cámara que represente la realidad empresarial actual frente a una visión anclada en el pasado.
Hay además una realidad que esta nueva etapa debe saber reconocer: el papel esencial que instituciones propias de Zamora han desempeñado y desempeñan en el desarrollo económico y social de nuestra provincia.
Y en ese ámbito merece una mención especial Caja Rural de Zamora.
Durante este proceso, una entidad profundamente arraigada a nuestra tierra ha sufrido un tratamiento injusto e incomprensible por parte de quienes deberían haber entendido que una Caja Rural propia no es un obstáculo, sino una fortaleza para Zamora.
Caja Rural de Zamora es una entidad financiera zamorana, nacida en Zamora y comprometida con Zamora. Una entidad que ha estado siempre al lado de nuestros empresarios, de nuestros profesionales, de nuestros autónomos, de nuestras familias y de nuestros sectores productivos.
Una entidad que ha acompañado el crecimiento de nuestra provincia, que ha apoyado proyectos empresariales, que ha impulsado iniciativas sociales y que ha demostrado, con hechos, su compromiso con el desarrollo económico y social de nuestra tierra.
Y lo ha hecho además con una actitud de enorme elegancia institucional, manteniendo siempre la altura necesaria para seguir trabajando por Zamora, incluso en momentos en los que se ha intentado cuestionar su papel y su aportación.
Los propios indicadores y análisis de organismos supervisores como el Banco de España ponen de manifiesto la relevancia y solvencia del modelo de entidades financieras arraigadas al territorio como nuestra Caja Rural.
Por eso, como ya defendimos antes de este proceso electoral y como seguimos defendiendo ahora, Caja Rural de Zamora debe recuperar el lugar que le corresponde. Debe ser reconocida como un aliado imprescindible del empresariado zamorano y como un motor de desarrollo económico y social.
La futura Cámara de Comercio de Zamora debe contar con Caja Rural de Zamora. Debe contar con su apoyo, con su experiencia, con su asesoramiento y con su capacidad de impulso.
Porque construir una Zamora empresarial fuerte pasa necesariamente por sumar a quienes han demostrado durante años estar al lado de esta tierra.
La unidad que reclamamos no puede excluir a quienes forman parte esencial de nuestro tejido económico.
Debe integrar a todos aquellos que trabajan por el futuro de Zamora.
La sociedad zamorana necesita superar viejas dinámicas, intereses enquistados y formas de entender la representación que pertenecen a otro tiempo.
No puede haber espacio para una “mano oscura” que condicione el futuro empresarial de Zamora. No puede haber espacio para decisiones tomadas desde modos del pasado. La Zamora empresarial y sobre todo los jóvenes empresarios, que viene, reclama transparencia, participación y unidad.
Porque Zamora necesita sumar.
Necesita una única voz empresarial fuerte.
Necesita organizaciones capaces de defender nuestros intereses ante todas las administraciones.
Necesita una Cámara de Comercio que vuelva a ser un punto de encuentro, un instrumento útil y un aliado para las empresas.
Y necesita reconocer el valor de quienes forman parte de nuestro territorio y trabajan desde aquí por nuestro desarrollo.
En ese camino, las entidades arraigadas en Zamora han demostrado durante años su compromiso con la provincia, acompañando a familias, empresas, autónomos y sectores estratégicos. Tener instituciones propias, con capacidad de decisión cercana, es una fortaleza para nuestro futuro.
Desde Zamora 10 defendemos una Zamora empresarial unida. Una Zamora en la que las diferencias se superen desde el diálogo y en la que la representación responda a la realidad de quienes generan actividad económica.
Este artículo no es una llamada a la confrontación.
Es una llamada a la responsabilidad.
A las instituciones.
A las organizaciones empresariales.
A todos quienes tienen capacidad de decisión.
Porque el cambio que Zamora ha expresado no debe ser bloqueado.
Debe ser escuchado.
Porque el futuro empresarial de Zamora merece una representación a la altura de sus empresarios.
Y porque la voluntad mayoritaria expresada en las urnas debe encontrar siempre el camino para convertirse en realidad.
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