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Opinión | Cultura Cristiana

M Trinidad Lozano

El sembrador y la semilla, de Charalambos Epaminonda

OPINIÓN | Las lecturas bíblicas de hoy domingo, a través de Isaías, el Salmo y el evangelio de Mateo, nos presentan una metáfora agrícola que culmina en la célebre parábola del sembrador

El sembrador y la semilla, de Charalambos Epaminonda

El sembrador y la semilla, de Charalambos Epaminonda

Las lecturas bíblicas de hoy domingo, a través de Isaías, el Salmo y el evangelio de Mateo, nos presentan una metáfora agrícola que culmina en la célebre parábola del sembrador. Este mensaje teológico encuentra su reflejo visual en la obra El sembrador y la semilla del artista chipriota Charalambos Epaminonda (n.1962).

Epaminonda, influenciado fuertemente por la tradición del icono bizantino, nos muestra una sorprendente y novedosa variación del prototipo iconográfico tradicional, el sembrador de la pintura no es un simple trabajador del campo; su postura estática y su mirada contemplativa sugieren que encarna al propio Cristo esparciendo su mensaje de salvación sobre un paisaje simbólico, en una escena dinámica que emerge de un fondo cubista rebosante de vida.

En la iconografía que domina la obra de Epaminonda, los colores no responden a una elección estética, sino a un estricto código espiritual. Técnicamente, la obra también destaca por el uso de la perspectiva inversa, la cual rompe las leyes del espacio físico. Las líneas de fuga no se pierden en el fondo del cuadro, sino que se abren hacia el exterior. Con este recurso, el Sembrador no arroja la semilla dentro del lienzo, sino directamente hacia quien lo contempla. El espectador deja de ser un observador pasivo y se convierte en el terreno mismo que debe decidir como recibir la palabra.

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