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Opinión | La mirilla

La revolución de los flamencos

OPINIÓN | Albania es todavía hoy un país de contrastes, está viviendo un desarrollo muy potente mientras por algunas carreteras aún cruzan las ovejas y hay quién sigue moviéndose en burro

Manifestantes protestan contra los planes para la construcción de un complejo turístico de lujo vinculado a Jared Kushner, yerno del presidente de EEUU Donald Trump, en una zona ambientalmente sensible de la costa adriática en Albania.

Manifestantes protestan contra los planes para la construcción de un complejo turístico de lujo vinculado a Jared Kushner, yerno del presidente de EEUU Donald Trump, en una zona ambientalmente sensible de la costa adriática en Albania. / Atdhe Mulla / Bloomberg

Albania es todavía hoy un país de contrastes, está viviendo un desarrollo muy potente mientras por algunas carreteras aún cruzan las ovejas y hay quién sigue moviéndose en burro. A nivel turístico, hay zonas en las que la naturaleza sigue siendo la protagonista, como Theth; pero también otras zonas en las que la construcción, desde mi punto de vista, se les está yendo de las manos. Hace unos días estuve en la playa Jale y dolía ver los agujeros en las laderas de las montañas en los que se estaban construyendo complejos turísticos de lujo. Por eso no me extraña que, tras conocer el proyecto de un resort en la isla de Sazan, la ciudadanía saliera a la calle y siga manifestándose desde hace más de un mes para mostrar su rechazo a esta iniciativa empresarial (que tiene detrás a Ivanka Trump y a su marido) en la conocida como revolución de los flamencos (cerca de la isla se encuentra una reserva de biodiversidad en la que residen estos y otros muchos animales). Creo que Albania está en estos momentos en una situación que podría ser complicada, porque si no cuidan y regulan correctamente sus recursos y espacios naturales, corren el riesgo de perder gran parte de su atractivo y de destruir por el camino parajes que son idílicos. La gestión es complicada, pero totalmente necesaria para mantener el encanto de un país que sorprende, y mucho, si miras más allá de las que ya se han convertido en zonas turísticas por excelencia.

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