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Opinión | Zamoreando

De escándalo

OPINIÓN | ¿Cómo es posible que a cualquier agente de base imputado se le apliquen medidas cautelares inmediatas y el DAO, guardia civil, al fin y al cabo, por pundonor no dimita de inmediato?

Mercedes González, directora general de la Guardia Civil, con el DAO Manuel Llamas.

Mercedes González, directora general de la Guardia Civil, con el DAO Manuel Llamas. / Kiko Huesca EFE

Que la cúpula de la Benemérita esté bajo sospecha judicial por intentar, presuntamente, silenciar a su propia unidad de élite, la UCO, no es solo un escándalo político, es un ataque directo a la línea de flotación de nuestra democracia. Nadie ignora que la Guardia Civil se fundó para proteger a los ciudadanos, no para blindar a los despachos del poder político que todo lo emponzoña. La imputación de la directora general de la siempre honrada Guardia Civil, Mercedes González, y de su director Adjunto Operativo (DAO), el teniente General Manuel Llamas, por presunta prevaricación y obstrucción a la justicia, marca el punto de inflexión más grave en la historia reciente del cuerpo.

Con la cúpula operativa y política de la Guardia Civil imputada en la Audiencia Nacional, queda al descubierto una alarmante realidad: el presunto uso de la maquinaria del Estado no para perseguir el delito, sino para asfixiar a los agentes que se atrevieron a investigarlo. ¡Bravo por ellos! Bravo por enfrentarse al poder, por enfrentarse al mando que desprestigia cada día que pasa aferrándose al cargo, la historia del Cuerpo más valorado y querido por el conjunto de los españoles.

La situación es insostenible, con un gobierno que se cae a trozos, pero resiste, apoyando sin fisuras a tanto imputado como ensombrecen y empañan la ya de por sí ajada historia del Partido Socialista. Sólo faltaba, apuntalando a sus compañeros del Consejo de Ministros, la titular de Defensa, Margarita Robles, que se ha sumado al acto de fe sobre la honestidad de la directora y del DAO, para no hacer enfadar al "puto amo" que se resiste como gato panza arriba.

La doble vara de medir es un hecho. ¿Cómo es posible que a cualquier agente de base imputado se le apliquen medidas cautelares inmediatas y el DAO, guardia civil, al fin y al cabo, por pundonor no dimita de inmediato? El daño reputacional que está haciendo a la institución, repito, históricamente mejor valorada por los ciudadanos, es inmenso. El honor de la institución no se defiende blindando a los implicados, sino apartándolos para garantizar la higiene democrática. El cese inmediato del DAO es un deber ineludible, ya que mantenerlo supone una complicidad directa con la degradación del prestigio de la Benemérita. Suceda lo que suceda ¡Viva honrada la Guardia Civil, hoy y siempre!

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