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Opinión

La prioridad siempre es autonómica y zamorana

El presidente Mañueco ha optado por sacar su faz humanista para encarar los próximos cuatro años, centrando el discurso en bajada de impuestos, promoción de vivienda, impulso del empleo, mejora de los servicios públicos y estabilidad para las familias

Mañueco saluda a la bancada tras ser investido presidente en presencia de Blanco y García.

Mañueco saluda a la bancada tras ser investido presidente en presencia de Blanco y García. / Jose Luis Fernández

Solo Isabel Díaz Ayuso acudió en 2022 a la toma de posesión de Alfonso Fernández Mañueco como presidente de la Junta. La dirigente madrileña estuvo acompañada en la tribuna de invitados de las Cortes por Santiago Abascal, aunque lo que más ocupaba en esa bancada era la ausencia de personalidades del Partido Popular. Castilla y León se había erigido en avanzadilla de una fórmula de gobierno posteriormente replicada en territorios como la Comunidad Valenciana, Extremadura, Aragón y Murcia, pero aquel primer atrevimiento del salmantino fue sancionado por los suyos con distancia. El pasado miércoles, cuatro años después y en el mismo graderío, cinco presidentes autonómicos arroparon a Mañueco en la jura de su cargo, como también lo hicieron Mariano Rajoy, Fátima Báñez, Soraya Sáenz de Santamaría, Juan José Lucas y Juan Vicente Herrera, entre otras muchas personalidades populares de las nueve provincias. Un cambio de paradigma que refuerza la leyenda de estratega del juego político del reelecto mandatario.

El Partido Popular y Vox ensayaron en 2022 en Castilla y León la primera coalición de gobierno para una comunidad autónoma. El experimento funcionó hasta que Madrid quiso que dejara de funcionar, y fue en ese preciso instante donde el presidente comenzó a tejer las condiciones de este segundo acuerdo. Durante la campaña, pero especialmente después del paso por las urnas, el máximo dirigente dejó claras las dos condiciones que sustentarán el entendimiento: el pacto es de cuatro años y el discurso lo marcará la formación mayoritaria. Por eso, durante el debate de investidura, tanto Alfonso Fernández Mañueco como Leticia García despejaron todos los balones que llegaron con la etiqueta de "prioridad nacional" cosida sobre el cuero, conscientes quizás de que una cosa es predicar y otra dar trigo.

El nuevo Ejecutivo diseñado por Alfonso Fernández Mañueco marcará la línea de trabajo para todas estas cuestiones. El peso zamorano está garantizado con Isabel Blanco asumiendo de nuevo un rol protagonista en el organigrama, lo que ayudará sin duda ninguna a inclinar hacia este lado del oeste la balanza del progreso. A ello hay que añadir a Leticia García reforzada en la portavocía. Dos piezas clave que supondrán que la prioridad siga siendo tanto autonómica como zamorana

Pese a lo firmado en 2022, por ejemplo, a día de hoy sigue vigente y sin derogar el Decreto de Memoria Histórica, a ninguna embarazada con intención de abortar se le ha obligado a escuchar el latido fetal, no se ha perseguido junto con la Policía a la inmigración ilegal y tampoco ha terminado de calar ese término de "violencia intrafamiliar" como eufemismo de la machista. Y, como la misma suerte podrían correr todos los puntos controvertidos del acuerdo alcanzado en este 2026, el presidente Mañueco ha optado por sacar su faz humanista para encarar los próximos cuatro años, centrando el discurso en bajada de impuestos, promoción de vivienda, impulso del empleo, mejora de los servicios públicos y estabilidad para las familias.

El ruido que siempre acompaña cualquier pacto entre Partido Popular y Vox no debe desviar la atención de lo realmente importante para Castilla y León y para Zamora. El cariño que la administración autonómica ha brindado a la provincia durante los últimos cuatro años, en gran medida al abrigo de la vicepresidenta Isabel Blanco y la consejera Leticia García, está fuera de toda duda. Sin embargo, todavía quedan debes relacionados con el blindaje de la sanidad pública en los pueblos, el desarrollo de infraestructuras clave como la Braganza-Puebla, la protección del campo en tiempos de zozobra, la legislación sobre el despliegue sin control de las renovables y medidas concretas y palpables para frenar la sangría demográfica.

El nuevo Ejecutivo diseñado por Alfonso Fernández Mañueco marcará la línea de trabajo para todas estas cuestiones. El peso zamorano está garantizado con Isabel Blanco asumiendo de nuevo un rol protagonista en el organigrama, lo que ayudará sin duda ninguna a inclinar hacia este lado del oeste la balanza del progreso. A ello hay que añadir a Leticia García reforzada en la portavocía. Dos piezas clave que supondrán que la prioridad siga siendo tanto autonómica como zamorana.

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