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Opinión

Balborraz... paciente

"Como todo "ser querido", Balborraz debería, además de provocar admiración, contar con los abrazos y las caricias de todos los zamoranos, primordialmente, manifestados en su cuidado, limpieza y pulcritud"

Calle Balborraz de Zamora

Calle Balborraz de Zamora / ALBERTO FERRERAS

Balborraz no es solo una calle, quizás la más hermosa que haya contemplado nuestra vetusta población; hoy es, también, protagonista para las cámaras y para los móviles de las gentes que disfrutan del turismo cultural.

Zamora, la bien cercada, bastión del reino de León, como ciudad medieval tuvo murallas con sus puertas de acceso a la ciudad: una de ellas era la puerta de Balborraz, recordatorio de la advertencia "Bab al Ras" (puerta de la cabeza), pues, según la tradición, fue utilizada para colgar la cabeza de Ahmed-ben-Moavia tras la Batalla del Día de Zamora, en 901; fue demolida en 1555 debido a su estado ruinoso.

Balborraz, simbiosis de recorrido paralelo con la muralla, vínculo de la zona alta de la ciudad con la antiquísima Puebla del Valle.

Balborraz, núcleo de apoyo de dinamización integral de la zona baja de la ciudad, médula gremial, sustento poblacional de artesanos y comerciantes que potenciaban el vivir diario de Zamora y que vincularon a esos gremios las arterias y venas de la ciudad: calle de alfamareros, herreros, carpilleros, caldereros, zapatería, de la plata ... ritmos vivientes que propiciaban energía vital. Posteriores siglos convirtieron a Balborraz en vía popular, comercial y transitada, impregnada de vida, eje comercial y artesanal de la ciudad.

Balborraz no solamente es icono de un pasado ancestral. A principios del siglo XX, el modernismo también fijó bellamente su huella en esta calle: basta contemplar la casa número 4 de Mariano López (1908), cuya ampliación fue realizada por Francisco Ferriol (tanto el diseño de su fachada como el nuevo acceso a la calle Balborraz, del que antes carecía), y la número 3 de Faustina Leirado (1910), proyectada también por Francisco Ferriol.

Y ... qué decir de sus gentes. Ramón Álvarez tuvo su taller en el número 16; allí obró con todo su talento, plasmando maravillas con materiales como la escayola, arpillera, tela encolada y madera, dando vida a imágenes que calan hasta el tuétano de quienes las contemplan. Recordemos, asimismo, a aquellos vecinos "de toda la vida", que unían fuerzas para continuar cercanos a sus raíces, fortificando sus vínculos mediante costumbres y tradiciones conservadas en sus rutinas diarias; personas de "andar por casa", como somos todos, y no por ello menos importantes; almas que compartieron penas y alegrías en un mismo contexto de unión para sobrevivir.

Tuvo que llegar el cercano siglo XX para que Balborraz decayera comercialmente. Su declive gradual se produjo a partir de las décadas de los 60 y los 70, fruto de la movilidad social y de la transformación urbanística de la ciudad. Pese a su decaimiento temporal, experimentó un renacer a principios de los 90, por la restauración del espacio urbano de la calle promovida por el Ayuntamiento de Zamora y la Junta de Castilla y León. Mediante las escuelas-taller Balborraz 1 y Balborraz 2, su directora, Lourdes Arenas, logró, con gran motivación y esfuerzo, el objetivo de la recuperación urbanística de la calle. Se realizaron obras de limpieza y de supervisión de elementos extemporáneos, así como actuaciones sobre viviendas particulares, según el proyecto y dirección de los prestigiosos arquitectos zamoranos Pedro Lucas del Teso y Francisco Somoza. Todos los profesionales implicados en dicha recuperación, con su buen hacer y magníficas didácticas, formaron a personas desde programas públicos de enseñanza-aprendizaje, dotándolas de una capacitación profesional teórico-práctica, imprescindible para el desarrollo de futuros trabajos que posibilitaran su realización personal, social y económica.

Esta restauración logró para Zamora, en 1996, el reconocimiento de Europa Nostra y salvó un enclave que estaba condenado, por la dejadez y la desidia, a la más segura y decrépita ruina.

Balborraz, con solo observarla, nos permite viajar por un túnel del tiempo que secuencia un sinfín de épocas. Los edificios construidos a la derecha de la calle, vista desde la Plaza Mayor, que se levantaron tras el viejo consistorio, ocultan lienzos de muralla, los mismos que conforman la Calle de los Herreros. El muro defensivo de la vieja Zamora limita, como no podría ser de otra forma, la profundidad de las viviendas de esta zona.

Como todo "ser querido", Balborraz debería, además de provocar admiración, contar con los abrazos y las caricias de todos los zamoranos, primordialmente, manifestados en su cuidado, limpieza y pulcritud. A pesar de ser fotografiada y admirada por tantos autóctonos y turistas, no siempre es valorada, arrojándose en ella papeles, bebidas, escombros... y se toman sus esquinas y escalinatas como urinarios públicos, especialmente cuando hay fiestas en la ciudad: Navidad, Semana Santa, San Pedro, noches de verano ...

Singular entorno de arquitectura popular, intervención modélica culminada en 1995, sufre, no obstante, la falta de sensibilización y conciencia de su valor por parte de gente que se permite desdibujar este enclave concentrado de arquitectura popular, convirtiéndolo en un adefesio carnavalesco al construir estructuras enormes y sólidas (anteriormente inexistentes), ubicadas en minúsculos tejados, para expulsar el humo de su vivienda como si fuera Altos Hornos; la afrenta al entorno se completa con la instalación de ventanas en el tejado (tipo velux).

Estado del desván de la vivienda anterior hasta hace tres años | CEDIDA

Chimenea y ventanas en el tejado de una vivienda de Balborraz. / C. M. F.

Sin duda, la mayoría de los vecinos de esta preciosa calle, y muchos ciudadanos, estamos sensibilizados social y culturalmente para mantener intacta su esencia y fortalecer sus músculos arquitectónicos, exigiendo el respeto de su imagen de siempre. Por ello, nos preguntamos por qué se permite este desatino y dónde está la exigencia del cumplimiento de la normativa, tan exhaustiva para otros. Porque, si Balborraz es bella en la distancia, también debería serlo al contemplarla minuciosamente.

Vista general de la calle en la que se aprecia una chimenea. | C. M. F.

Estado del desván de la vivienda anterior hasta hace tres años. / C. M. F.

Queremos que Balborraz emane el rico patrimonio cultural que merece y que se le dispense el cuidado que necesita su epidermis -la que contemplamos todos los zamoranos y turistas-, cumpliendo con seriedad y respeto las normas y ordenanzas, que deberían ser iguales para todos.

Balborraz... paciente

Vista general de la calle en la que se aprecia una chimenea. / C. M. F.

Cabe destacar la iniciativa de David Gago (concejal de Promoción Económica), al concebir y poner en marcha un mercado de artesanía en la calle Balborraz cada primer sábado de mes, impulsando y promocionando a nuestros artesanos y haciendo visibles sus creaciones, en un contexto de recuperación comercial. Apoyemos esta iniciativa, para conocer y sensibilizarnos con nuestras tradiciones, dando cabida y facilidades a nuestros artesanos, pues son artífices de un comercio local de calidad y difusores de una identidad cultural potenciadora de nuestras raíces. Protejamos y conservemos el lugar de asentamiento de este mercado artesano en un entorno paisajístico urbano tradicional, emblema de una identidad y de un valor ambiental, memoria histórica y comercial de la ciudad. Consigamos la excelencia de este mercado artesano y el respeto y la reivindicación de la singular belleza de la calle Balborraz, en oposición a ciertas acciones que marcan despectiva y alevosamente un gran impacto negativo ambiental, histórico, social, cultural, territorial y estético.

Solo pedimos que se preserve la historia mediante la restauración, conservación y mantenimiento de esta calle emblemática, sin que ello se reduzca a una mera declaración de intenciones, sino que se plasmen en realidades de coordinación e implementación de medidas de conservación coherentes y en la aplicación rigurosa e igualitaria de la normativa vigente.

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