Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Opinión | Editorial

Monte la Reina: arraigo frente a solteros geográficos

Introducir a 1.400 trabajadores con sus familias en la provincia requiere de una planificación al detalle

Camiones militares en Monte la Reina, Toro.

Camiones militares en Monte la Reina, Toro. / José Luis Fernández / LZA

La reconstrucción del cuartel militar de Monte la Reina avanza con pasos cortos. Un vallado del perímetro, un repintado, una limpieza de maleza, un nuevo edificio de alojamiento para mandos... Nada que dé suficiente credibilidad a esa apuesta firme y decidida por su entrada en funcionamiento a lo largo del año 2027, fecha marcada por el Ministerio de Defensa para devolver la vida al cuartel. Y, pese a todo, no es esta situación la que más preocupa a los protagonistas de la historia, que son los militares. Si el interior del acuartelamiento no está preparado, menos aún lo está el exterior, advierten. La provincia de Zamora todavía no ha dado respuesta a las cinco preguntas clave: dónde van a vivir, en qué colegios estudiarán sus hijos, cómo resistirá el sistema sanitario una avalancha de personas de este calibre, de qué manera podrán moverse por el territorio y qué oportunidades de trabajo habrá para sus familiares. Una batería de interrogantes cuyas respuestas se encuentran en un estamento institucional que no deja de pasarse la pelota sin ofrecer soluciones que lleven este velero a buen puerto.

Introducir a 1.400 trabajadores con sus familias en un ecosistema como el de la provincia requiere de una planificación al detalle, cuidada con mimo. Una premisa que bien merece el debate brindado por la UNED de Zamora durante esta pasada semana a través del curso "Deslocalizando la defensa: posibilidades y desafíos de los emplazamientos militares en zonas rurales". Desde que Pedro Sánchez anunciara durante la campaña electoral de las primeras generales de 2019 su compromiso de reabrir Monte la Reina, las opiniones acerca de la conveniencia del proyecto fueron llegando de parte de todos los agentes implicados menos de uno. El colectivo de trabajadores públicos del Ministerio de Defensa, de natural discreto, ha salido ahora a la palestra a través de las asociaciones profesionales para dejar claro que hará lo que se le ordene pese a que ve claras lagunas en esta actuación.

La provincia todavía no ha dado respuesta: dónde van a vivir, en qué colegios estudiarán sus hijos, cómo resistirá el sistema sanitario una avalancha de personas de este calibre

Las palabras se las lleva el viento, y de nada sirve que las instituciones brinden con champán por la llegada de más de un millar de personas a esta tierra con acuciantes necesidades demográficas si no se les permite desarrollar aquí un proyecto de vida. El soldado que venga a Monte la Reina y pueda residir en Toro o en Zamora porque hay vivienda de sobra a buen precio, servicios básicos de transporte que le faciliten ir de casa al trabajo y del trabajo a casa, una espera razonable para su cita médica y nichos de trabajo e incluso de negocio, es probable que apueste en el corto plazo por trasladar a su familia y entonces el proyecto habrá sido un éxito. Se llama arraigo. Si no encuentra nada de eso, lo que ocurrirá en la mitad de los casos es que ese soldado se pasará la vida en el AVE, en los que queden, para vivir en su lugar de origen y venir solo a trabajar. En la otra mitad de los casos, serán Valladolid y Salamanca las que absorban ese valor añadido social que ofrece una infraestructura de este calibre porque ellas sí están preparadas.

Hay un concepto dentro del Ejército que se llama "soltero geográfico" y que describe a un soldado que se traslada solo, por imposición, a un nuevo destino laboral, dejando a la familia en su ciudad de origen. Las necesidades estratégicas para reabrir un campamento militar en Zamora no existen. Pese a la incomprensión de algunos colectivos profesionales, todo este proyecto responde a un movimiento para repoblar una zona depauperada desde el punto de vista demográfico. Convertir la provincia en un lugar de solteros geográficos por inacción institucional significará que el proyecto Monte la Reina habrá fracasado. Y todavía hay tiempo para que eso no ocurra.

Tracking Pixel Contents