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Opinión | Zamoreando

Tramitación administrativa

"Hay mercados que son auténticas joyas, cabe esperar que la "reconversión" que está sufriendo el de Zamora no reste un ápice de encanto a tan emblemático edificio que necesitaba más que un lavado de cara en su interior"

Obras en el mercado de abastos de Zamora.

Obras en el mercado de abastos de Zamora. / Alba Prieto / LZA

¿Se sabe algo del mercado de abastos? Es la pregunta que se hacen multitud de zamoranos. Sobre todo, aquellos que dan en pasar por la zona y no ven movimiento alguno. Es lo malo que tienen ciertas obras en Zamora, se sabe cuándo comienzan pero no cuándo finalizan. A fuer de ser sincera debo decir que, en el mercado actual, el que se ha instalado de forma provisional, todo el mundo parece estar contento. Si quienes venden están contentos, quienes compramos, también.

El concejal de Promoción Económica y otros menesteres del Excelentísimo Ayuntamiento, no es que eche balones fuera, (David Gago no es de esos), sobre la finalización de la reforma que nos mantiene expectantes, es que atribuye a una vieja conocida, "la tramitación administrativa", es decir, la burocracia, la reanudación de las obras. ¿Qué clase de tramitación? No terminan de contarnos la verdad de las cosas. La situación no es muy halagüeña que digamos. ¿Qué ha pasado para que de la noche a la mañana se dejara de trabajar en el recinto?

Da pena pasar por la Plaza del Mercado y comprobar un día y otro la parálisis que sufre y que es inadmisible. Si, encima, no va a quedar un mercado moderno, adecuado a los tiempos que corren y las necesidades de los consumidores, apaga y vámonos. A ver igualmente cómo queda el entorno. Es una zona céntrica que requiere atención municipal preferente. Aunque para mí igual de preferente es cualquier barrio de la periferia.

El magnifico edificio del mercado de abastos es de una singularidad que a todo el mundo gusta, a propios y extraños. Tiene que ser, ojalá que en un futuro inmediato, un elemento de atracción más para los turistas. Hay mercados que son auténticas joyas, cabe esperar que la "reconversión" que está sufriendo el de Zamora no reste un ápice de encanto a tan emblemático edificio que necesitaba más que un lavado de cara en su interior.

Nuestros munícipes tienen que ser valerosos y afrontar las necesidades por las que atraviesa el patrimonio de Zamora, con valentía. Hay que actuar con prontitud cuando la necesidad apremia. Es mejor conservar nuestro patrimonio arquitectónico en buenas condiciones que seguir colocando esos, los llaman jardines verticales, que restan visión y están de pena. No será por una cuestión administrativa.

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