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Opinión | El Espejo de Tinta

Zp nunca fue Bambi

"Cuando le pregunté por el desconocido leonés Zapatero, entonces sólo candidato a las primarias de su partido, a un político socialista zamorano -aún en activo- si era tan suave como quería parecer, me dijo, en la Plaza Mayor de Zamora, que en realidad era un Stalin"

Zapatero ZP

Zapatero ZP

Cuando le pregunté por el desconocido leonés Zapatero, entonces sólo candidato a las primarias de su partido, a un político socialista zamorano -aún en activo- si era tan suave como quería parecer, me dijo, en la Plaza Mayor de Zamora, que en realidad era un Stalin. Este mismo político, tiempo después, negó haber hecho esa aseveración, aunque claro que la hizo.

Esta semana un periodista contaba la anécdota de una conversación mantenida hace algún tiempo con el expresidente del Gobierno, a raíz de publicarse que sus hijas habían creado una empresa para trabajar en Venezuela y cómo él se hizo el sorprendido y le contestó que les preguntaría cuando llegara a casa. El periodista sabía que Zp le estaba mintiendo pero por ningún signo lo hubiera podido adivinar, así que concluía señalando, que a Sánchez se le nota cuando miente pero a Zapatero no.

Viene esto a cuento de que la izquierda española parece haberse caído de repente del caballo, como Pablo de Tarso camino de Damasco, al describir a Zapatero como estadista, gran político con una capacidad de gestión digna de admiración y el gran referente del progresismo patrio -todas estas cosas y otras parecidas se han dicho estos días-.

No es que yo tenga mucha memoria sino que otros tienen muy poca, o demasiada vocación por olvidar lo que no interesa. El Bambi que no era Bambi, engañó a España entera negando una crisis que ya nos asolaba y, en la que, como no actuó a tiempo, al límite de la intervención europea sobre nuestras finanzas procedió a imponernos el mayor paquete de medidas de recorte que se haya aplicado nunca en España. Tan sin salida quedó tras el desastre provocado, que adelantó elecciones y ni siquiera se presentó como candidato porque, sobre todo entre la izquierda, era un apestado.

Del ostracismo lo sacó Sánchez en la campaña de 2023. Allí, en el territorio de los desesperanzados, logró su catarsis desplegando abanico de palabras vacías y mensajes cursis para levantar a unas masas resignadas a la derrota. Tonto por malo, no malo por tonto. Que la justicia sea tan benévola con él como su comportamiento lo haya sido con las buenas humildes gentes de Venezuela.

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