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Opinión

Nuestra próxima estación de destino en AVE, no es rendirnos

Que en Zamora levantemos la voz no es victimismo, es dignidad.

Última concentración de usuarios del AVE en la Plaza de Constitución de Zamora.  | ALBA PRIETO (ARCHIVO)

Última concentración de usuarios del AVE en la Plaza de Constitución de Zamora. | ALBA PRIETO (ARCHIVO)

Es tan obvio que la reclamación es justa, que este artículo no va de datos técnicos, responsables evidentes o de la pura hipocresía de quienes nunca hicieron nada y ahora se rasgan las vestiduras.

Este artículo es de agradecimiento a esos imprescindibles, a quienes jamás se rinden, a quienes nos ponen voz y tiran de todos nosotros portando el estandarte de la dignidad y la fuerza de la lucha colectiva.

El debate sobre las frecuencias del AVE en Zamora no es una cuestión técnica menor ni un capricho localista. Es, en realidad, una cuestión de modelo. De cómo entendemos el equilibrio entre eficiencia económica y garantía de servicio público.

Reducir el debate a una lógica estrictamente mercantil supone ignorar su función estratégica, y además sería profundamente injusto, pues por la misma en otros sectores esta tierra aporta más de lo que recibe de forma generosa entendiendo la equidad como principio de país.

Y ahí aparece la gran contradicción, en el puzle español somos pieza determinante de política energética.

Producimos en torno a 3,5 millones de MWh al año y consumimos menos de 700.000, somos claramente una auténtica despensa energética del sistema nacional. Aportamos mucho.

¿Y al mismo tiempo tenemos que movilizarnos para defender algo tan básico como unas frecuencias ferroviarias suficientes?

No pedimos trato de favor, pedimos coherencia.

Garantizar frecuencias suficientes no es un lujo: es una condición mínima para que el AVE sea, de verdad, motor de desarrollo e igualdad de oportunidades.

Zamora no estaría dando esta batalla con la misma fuerza sin la valentía, perseverancia e implicación de José Manuel Soto de COAG, y la constancia de la Plataforma de Usuarios.

Soto es de esas personalidades imprescindibles, su sola presencia aporta algo esencial en toda reivindicación de una causa justa: coraje.

Coraje y un lenguaje sencillo, y a veces algo provocador, que conecta a la perfección con todos y de forma espontánea es capaz de liderar de forma colectiva a diferentes e iguales.

Entendió desde el primer instante que esto no iba solo de trenes. Iba, y va, de respeto. Nos ha invitado megáfono en mano, desde a "luchar por los horarios" hasta a "ir a la guerra" (¡ya advertí que es provocador!) si las negociaciones no daban resultado, en una apelación directa a no resignarnos a sanabreses y zamoranos.

Pero, en mi opinión, ha sabido como nadie resumir la clave de todo cuando en cada concentración ha dicho, lo primero es "mantener la llama encendida", porque sabe que la provincia empieza a perder cuando deja de defenderse.

No son palabras menores ni excesos retóricos. Son la expresión de quienes sentimos que una vez más se nos pide sacrificio, comprensión y paciencia, mientras otros territorios y algún "caballero" imponen su agenda con mayor capacidad de presión.

Cuando gentes de todos los puntos de la provincia denuncian, lo que están verbalizando es una emoción colectiva muy reconocible en Zamora, la de quienes observamos que las infraestructuras se financian con dinero de todos, pero algunos vemos los trenes pasar.

La fuerza de esta batalla está, precisamente, en la unión entre quienes por trabajo usamos el tren todas las semanas con quienes no usándolo entienden que el problema va mucho más allá del transporte.

De forma inconsciente aprendemos una lección, los territorios no se defienden solos, sino con una ciudadanía organizada, cuando existen portavoces con arraigo y cuando alguien se niega a aceptar que el deterioro es inevitable. Zamora está dando esta batalla porque hay una plataforma que no ha soltado el hilo y porque hay personas que han decidido asumir el coste de levantar la voz, incluso cuando era más cómodo callar o resignarse.

Es de justicia agradecérselo. A la Plataforma de Usuarios, por su persistencia serena, por su capacidad de propuesta y por sostener la causa colectiva; a José Manuel Soto de COAG, por haber puesto palabras, firmeza y coraje a una reivindicación que hoy representa mucho más que una protesta ferroviaria; y a toda la ciudadanía que de forma cívica se implica.

Que en Zamora levantemos la voz no es victimismo, es dignidad.

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