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Opinión | Cartas

Carlos García Hernández

Riesgo en el parking del Colegio Universitario

No se debe esperar a que ocurra un accidente grave para que alguien decida coger una escoba.

CARTAS

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Es una situación preocupante. Cuando se trata de un entorno académico, la negligencia con algo tan peligroso como cristales rotos no solo es molesta, es una negligencia que espera a convertirse en tragedia.

Me gustaría denunciar una situación de riesgo inaceptable que se prolonga en el tiempo ante la pasividad de los responsables. En el aparcamiento del Colegio Universitario de la plaza Alemania, la acumulación de cristales rotos se ha convertido en parte del paisaje cotidiano. Al menos desde el 30 de abril que hay cristales en la rampa del aparcamiento de bicicletas y coches que se ven estacionados por las tardes y donde los niños juegan mientras esperan entrar en clases de idiomas o esperan a sus hermanos o amigos.

El riesgo es doble y evidente, para la integridad física, un tropiezo o una caída accidental de un menor sobre estos restos podría saldarse con cortes graves y visitas a urgencias. Y por daños materiales, pueden ocurrir pinchazos en las ruedas de bicicletas y vehículos del personal del edificio, con el perjuicio económico que conlleva.

Lo más indignante es que como padre sé que se ha dado aviso e imagino que los dueños de los vehículos y bicicletas también lo habrán hecho, y no se han tomado medidas, puesto que, si siguen los cristales, no se ha solucionado el problema. Estamos hablando de un edificio público, creo que de la Diputación de Zamora, donde la seguridad debería ser una prioridad y el mantenimiento, una labor rigurosa.

No se debe esperar a que ocurra un accidente grave para que alguien decida coger una escoba.

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