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Opinión | Zamoreando

¿Quién osa criticar?

Vamos a ver, nos estamos quejando todo el santo día de que Zamora es de lo más aburrido, de que apenas se celebran actividades que nos inviten a salir a la calle y cuando se celebran, despotricamos.

presentación del cartel y de la romería de La Hiniesta

presentación del cartel y de la romería de La Hiniesta / Victor Garrido / LZA

Se queja, con cierta razón, el concejal de Promoción Económica y Protección Ciudadana de Zamora, David Gago, de las críticas vertidas sobre la acumulación de actos lúdicos, tradicionales y deportivos en torno a la Romería de La Hiniesta. Vamos a ver, nos estamos quejando todo el santo día de que Zamora es de lo más aburrido, de que apenas se celebran actividades que nos inviten a salir a la calle y cuando se celebran, despotricamos.

Necesitamos actividades que dinamicen la ciudad. Yo no me atrevería a decir directamente al comercio, si acaso a la hostelería que es la que siempre se lleva el gato al agua. Porque, lo que se dice el comercio, no está atravesando por sus mejores momentos. Ha vivido tiempos mejores. Al comercio se le dinamiza facilitándole las cosas, precisamente desde el Ayuntamiento. Tanto a los que ya ocupan plaza como a los que quieren ocuparla.

El cabreo de algunos sectores ciudadanos, y por consiguiente la crítica, puede tener mucho que ver con las necesidades que, en aspectos vitales, presenta Zamora. Aspectos que no se atienden convenientemente y acaban enfadando al personal. No voy a poner ejemplos en los que he abundado en fechas pasadas, dentro de esta misma ventanita de papel.

Zamora no es solo tradición y costumbres, como tampoco es sólo y exclusivamente divertimento. Zamora es mucho más que todo eso. Si nos empeñamos en empequeñecerla a falta de miras más amplias, seguirán cometiéndose errores que muchos zamoranos detectan y que les hacen protestar. Están en su derecho. Otra cosa, no destapemos el frasquito de las esencias en un mismo día o conjunto de días, uno detrás de otro, y el resto a verlas venir. Hay que dosificar.

Y, sobre todo hay que diversificar. Que no sea siempre lo mismo y los mismos. Eso sí que aburre. Tampoco se trata de descubrir América, lleva descubierta muchos siglos. Se trata de variedad, calidad y cantidad. Lo de La Hiniesta reza también para San Pedro. Mantengamos viva y despierta la ciudad, a golpe, no de lo que sea, sino de ideas con calidad y calidez. Y, sobre todo, que las fiestas tengan muchos colores. En la variedad está el gusto. A ver, entonces, quién osa criticar.

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