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Opinión | Escalera hacia el cielo

El glorioso alzamiento provincial

OPINIÓN | ¡A la mierda con Corintios 9:6-7! ¿De qué le ha servido a Zamora tanta bíblica prodigalidad, una dadivosa generosidad sin límites y la solidaridad interregional en una única dirección, siempre hacia la España poblada? De nada.

Ni molinos ni biogás: la oposición al nuevo mapa energético convoca a un millar de zamoranos en la capital

Ni molinos ni biogás: la oposición al nuevo mapa energético convoca a un millar de zamoranos en la capital / Alba Prieto

El domingo 10 se celebró por las calles de Zamora una manifestación contraria a aceptar que unos pocos listillos estén haciendo caja al convertir la provincia en una zona de sacrificio para seguir privilegiando otras áreas. Ha sido la protesta de una multitud contestataria que se niega a acatar que la solidaridad entre españoles se le exija siempre a los mismos.

Verbigracia, que los beneficios económicos de la industrialización del País Vasco y Cataluña, que se realizó con los dineros y el sacrificio de todos, la gestionen esos territorios y repercuta sólo allí. Igual que la montaña de dinero que genera la capitalidad madrileña. O los cuantiosos dividendos, más del 13 por ciento del PIB, que produce el turismo de masas en el litoral costero.

El dinero de la España rellenada, de la España rica, es suyo y sólo suyo.

Mientras que el agua, el viento, los bosques, el terreno cultivable, los recursos del subsuelo, incluso el eclipse de agosto, toda la inmensa riqueza que produce la España vaciada, la España abandonada a su perra suerte, la España pobre, tiene que ser de todos gracias a la unidireccionalidad de la solidaridad entre regiones.

Cada vez que Visca Catalunya Lliure se queda sin agua, apela a esta misma solidaridad, a la generosidad entre iguales que no lo son, e implora el agua al vecino Aragón. Un Aragón vecino que lleva siglos exigiendo al Estado las mismas inversiones que realiza en la región hermana que no quiere serlo, y que sigue esperando y desesperándose.

Idem eadem idem o lo mismito mismo que sucede con los afortunados valencianos y murcianos. Que se dedican a despilfarrar agua para sacarles los cuartos al turismo de tumbona y chiringuito, y lloriquean luego porque los mesetarios del sur son unos rácanos que se oponen al trasvase de un agua dulce que es de todos. Porque el agua del mar les pertenece a ellos solitos.

Se nos dice en Corintios 9:6-7: "Recuerda que quien siembra con racanería, cosecha con racanería. Y que quien siembra con abundancia, cosecha con abundancia. Recuerda siempre compartir según decida tu corazón, no de mala gana ni por obligación. Porque Dios ama a la persona que da con alegría".

¡A la mierda con Corintios 9:6-7! ¿De qué le ha servido a Zamora tanta bíblica prodigalidad, una dadivosa generosidad sin límites y la solidaridad interregional en una única dirección, siempre hacia la España poblada? De nada. La provincia sigue desangrándose y perdiendo población, población robada por capitales donde no cabe un cristiano más con el consentimiento y la venia de la Administración.

Sigue perdiendo servicios básicos, como son los sanitarios, de conectividad, oficinas bancarias y de la administración o los necesarios cuarteles de la Guardia Civil que ayudan a mantener la seguridad y el buen vivir de los deshabitados pueblos.

¡La lista de espera en oftalmología, urología y traumatología es inaceptable!

Frente a esta pérdida de calidad de vida, gracias a la negligente gestión del gobierno regional colaboracionista con un régimen estatal colonial que saquea sin ningún pudor los recursos naturales vendiéndolos de saldo, a las plataformas, asociaciones y a las juntas vecinales no les queda otra que echarse al monte.

Y a la calle. De ahí la protesta del domingo 10 de mayo: el glorioso alzamiento provincial. De ahí que cada nueva manifestación convocada en favor del derecho al agua limpia, los suelos fértiles, una transición ecológica basada en el sentido común y no en un colonialismo depredador, y unos modelos de agricultura y ganadería que alimenten sin enfermar a la población y a los ecosistemas, vaya sumando más y más protestantes.

Fuentes de Ropel se opone a que se instale en su término una mega factoría con miles de cerdos alimentados con piensos medicalizados que generará cantidades industriales de purines con los que justificar la creación de otra planta de biogás. Otra más. Que, tras extraer el gas, lo de bio va de coña, transforme esos purines en un digestato pestilente con el que acidificar las tierras de labor.

Un digestato pestilente que tiene efectos nocivos sobre la salud humana y que acaba por matar la rizosfera. Que es el conjunto de insectos, lombrices, bacterias y protozoos presentes en los primeros veinte centímetros de suelo, y cuyas interrelaciones hacen posible que semillas de cultivos, plantas y árboles enraícen, germinen y sirvan de alimento.

Las gargantas de los vecinos de Jambrina, Coreses y el alfoz de Toro, se unían a la reivindicación colectiva: "Zamora despierta, la mierda está en tu puerta". Y es que el repeinado consejero, aún en funciones y con pocas ganas de reincorporarse a la vida civil, se ha encargado de autorizar cualquier proyecto de planta de biogás, lo de bio es una broma macabra, que le llegaba. Porque según las cortas pero codiciosas entendederas de la Junta en materia medioambiental, aquí son bienvenidos todos los excedentes de purines que sobran en Cataluña, donde ya son incapaces de gestionarlos.

Sayago se opone a albergar ni un solo aerogenerador más. La comarca de Sayago, despoblada y envejecida, y que gritaba junto con el resto "no más molinos, más campesinos", consume cada vez menos energía. ¿Adónde va toda esa energía que se produce en Sayago, pero no se consume en la comarca? A la España rellenada.

Pues que esos aerogeneradores se instalen entonces donde hay millones de ávidos consumidores de energía. Y si no, que los politiquillos colaboracionistas monten los monstruosos molinos en el jardín de su casa. Justo al lado del olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido, al que, con el sol de abril y las lluvias de mayo, ninguna hoja verde le ha salido. Porque por este errado camino, a Zamora, no le queda milagro de la primavera posible. Ni futuro por delante.

"Zamora no se vende, Zamora se defiende", han gritado alrededor de mil zamoranos dispuestos a defender y pelear por lo que es de todos. También lo canta Beret: "No luchar por lo que quieres sólo tiene un nombre y se llama perder".

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