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Opinión

El año del eclipse de Violeta, hija de la luna

OPINIÓN | Nada puede eclipsar tu recuerdo, Violeta. Y con tu recuerdo estas palabras que imagino que nos dirías si siguieras a nuestro lado: al de la familia, al de tus amigas y amigos, al de los compañeros... al de la igualdad de todos los hijos e hijas de la luna

El año del eclipse de Violeta, hija de la luna

El año del eclipse de Violeta, hija de la luna

Mi hija Violeta era hija de la luna, como todos los niños y niñas nacidos y transformados por el tiempo en adultos, mujeres y hombres de bien y provecho.

Nada que no sea conocido. Porque, como es sabido, el ciclo menstrual de las mujeres -la fastidiosa regla de todos los meses- coincide con las cuatro fases de la luna. De la misma manera, los embarazos se cuentan en meses lunares de 28 días, y parece que hay más partos cuando hay luna llena. Porque el satélite que da vueltas alrededor de la Tierra influye en las mujeres y en el mar. (Fácil recurso utilizado como argumento machista para llamar a las mujeres lunáticas, o de humor variable en función de la luna, o de la regla o de las mareas).

-¡Claro que hay machismo, mama!

Pero Violeta es especialmente hija de la luna porque decidió nacer poco antes de lo previsto, cuando se iniciaba un eclipse solar -de los que llaman anular- en mayo de 1.984.

Lo recuerdo porque a mi sobrina -que le había nacido su primera hermanita- no le dejaban mirar al cielo por precaución, aunque le podía la curiosidad de una niña inteligente pese a ser tan pequeña. Los demás sólo teníamos ojos para ver que el cielo se había instalado en nuestros brazos o en una sencilla cuna donde lloraba, dormía y sonreía una hija de la luna.

Por eso cuando este año anuncian como gran acontecimiento el eclipse de sol que se va a ver en Zamora, y que se promociona como un gran recurso turístico y una oportunidad única de mirar el cielo, yo me he acordado del eclipse del mes y el año de nacimiento de Violeta, cuando el cielo había bajado a la cuna eclipsando cualquier otro grandioso acontecimiento.

- Hasta aquí, nada que no le pase a todo el mundo, mama -diría Violeta- cuando nace un niño, o cuando vemos cómo sonríe o llora. Eso eclipsa cualquier acontecimiento.

Por eso el mismo mes de mayo en que nació, y poco tiempo después abandonó la cuna al crecer, poco tiempo después dejó su casa y poco tiempo después se fue definitivamente de nuestros abrazos. Y en el año en que anuncian que se va a producir un eclipse de sol total, quiero seguir hablando con Violeta de esas cosas que no pueden eclipsar ni el movimiento de todos los astros ni el avistamiento de la cara oculta de la luna.

Empiezo por ese grandioso acontecimiento que ha llevado a tres astronautas de Estados Unidos a ver directamente sin bajar de la aeronave, esa cara de la luna que no se ve desde la tierra, por más que la curiosidad de los niños transformados en mujeres y hombres de ciencia no dejen de mirar el cielo.

- ¿Pero no habíamos quedado en que el cielo era una niña en brazos o en una cuna? ¿Y que a la cara oculta de la luna ya habían llegado antes los chinos?

- ¡Claro que sí! Pero lo importante de este acontecimiento es que ha quedado demostrado que la cara oculta es igual que la que vemos desde la Tierra. O sea, parecida: con sus volcanes y cráteres, y secarrales a simple vista con sospecha de que alguna vez hubo agua, llamados mares.

- Ya te dije que somos iguales.

- Precisamente la igualdad entre los seres humanos es lo que ahora algunos están poniendo en duda de manera descarada.

Descendiendo desde la Luna a la Tierra, y dentro de ésta a un pequeño lugar de la esfera llamado España, otro acontecimiento mezquino en lugar de grandioso es que algunos partidos que gobiernan en comunidades más pequeñas que la nación española, defienden que hay personas prioritarias por haber nacido en este trocito de tierra de la Tierra grande.

-¿Pero no merecen todos los hijos de la luna los mismos derechos?

-¡Y las personas adultas en las que se convierten si hay suerte con la vida también! Pero se han empeñado en usar la palabra "prioridad" para poner a unas personas por delante de otras...

-Mama, será en el sentido de que hay cosas más importantes a las que hay que dar prioridad: la alimentación, la vivienda, el trabajo, la salud, la educación, los cuidados... antes que comprar armas, por ejemplo, o que las fiestas. No antes que el juego, que es imprescindible para los niños y niñas, y que gracias a su imaginación no necesita dinero sino cariño.

- No, hija. Lo están diciendo para que en las colas del hambre, coman antes los españoles que los nacidos en otro lugar del planeta Tierra.

- ¿Cómo le hacían a la abuela en auxilio social que era española pero la ponían la última por ser hija de rojos? ¿Pero no tienen los hijos e hijas de la luna el mismo hambre?

- Parece que no para todo el mundo, hija. O sencillamente que se aguanten el hambre los de fuera. Y además siguen defendiendo esa prioridad de ponerse delante de los demás en cada porción de Tierra: prioridad aragonesa, valenciana, andaluza y castellana y leonesa...

-Y zamorana, lo estoy viendo ¿Pero no necesitan las hijas e hijos de la luna los mismos servicios? ¿La prioridad no sería para quien más lo necesita?

-Sí, hija. Y para cualquier hijo de vecina, o hija de vecino.

Este año hay un eclipse de sol, como cuando nació Violeta. Y aunque puede que la luna se ponga delante del astro sol para ocultar su brillo, lo que no puede ocultarse es que sigue habiendo una guerra que mata a los hijos de la luna de Irán y de Líbano, sin olvidar a los de Palestina y a los de las guerras olvidadas. Esas guerras que pretenden eclipsar con llamadas a la lucha contra los terroristas y dominio de recursos como el petróleo.

-Serán hijos de...

-Hijos nacidos de la luna, pero eclipsados por los grandes acontecimientos de los poderosos en lugar de por la sonrisa borrada de un niño o una niña que no encuentra brazos que los acune.

-Se los ha llevado la luna para hacer de madre, mama.

Por eso seguimos mirando la luna que este año vuelve a eclipsar al sol, para recordar y cantar: "Y en las noches que hay luna llena, será porque la niña está de buenas. Y si el niño llora, menguará la luna para hacerle una cuna".

Y si la niña no está miraremos la luna nueva para cantar.

Porque nada puede eclipsar tu recuerdo, Violeta. Y con tu recuerdo estas palabras que imagino que nos dirías si siguieras a nuestro lado: al de la familia, al de tus amigas y amigos, al de los compañeros... al de la igualdad de todos los hijos e hijas de la luna.

Por eso miramos la luna y está Violeta con su transparente sonrisa en medio del eclipse. En la sencilla cuna. En nuestros brazos. n

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