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Opinión

No sale la cuenta porque falta un churumbel

OPINIÓN | "No se conforman solo con robar ideas, sino que de manera insolente ponen en circulación bulos"

El eurodiputado y líder de Se Acabó La Fiesta (SALF), Luis 'Alvise' Pérez, a su llegada al Tribunal Supremo, a 5 de junio de 2025, en Madrid (España).

El eurodiputado y líder de Se Acabó La Fiesta (SALF), Luis 'Alvise' Pérez, a su llegada al Tribunal Supremo, a 5 de junio de 2025, en Madrid (España). / Alberto Ortega / Europa Press

"Una y una dos, Dos y una tres, No sale la cuenta porque falta un churumbel", decía una vieja copla del cancionero español. Fue cantada por Amália Rodrigues, Carlos Cano, Joselito , Manolo Escobar, Pepe Blanco, Renato Carosone, El Principe Gitano y un sinfín de intérpretes, nacionales y de otros países. Hacía mención a la boda de una niña gitana, Pero lo del churumbel nunca he sabido a que se refería exactamente. Quizás a la no consumación del matrimonio, o vaya usted a saber qué es lo que pasó por la cabeza del autor de la canción, Genaro Monreal, o del letrista, Francisco Muñoz, cuando la estaban componiendo. Cierto es que podría tratarse de algo obligado, relacionado con la rima. Tampoco he sabido por qué había tanta gente interesada en cantarla. Pero el caso es que la cosa llegó a ocurrir así. Fue de aquella manera como "Tani", el nombre de la gitana que dio pie al título de aquella canción, llegó a formar parte del acervo popular.

Fuera o no una historia real y Tani un nombre ficticio o no, lo cierto es que en la postguerra española se cantaba en todas partes. Las emisoras de radio la ponían varias veces al día. En la EAJ-72 Radio Zamora, era cosa de Vicente Planells. Y el que más y el que menos se la sabía de memoria, o llegaba a sonarle tanto como el himno nacional o el Cara al Sol, que ya era mucho decir entonces. Tani es un nombre que tiene variados orígenes, desde uno japonés que significa "valle", hasta otro hebreo relacionado con el afecto, incluida una región al norte de la India.

Pues eso, que hay cosas que suceden por que sí, sin necesidad de que alguien las haya llegado a planificar, ni tampoco debido a grandes desarrollos. Ese fue también el caso de aquellos chavales de Albacete que llegaron a aprender inglés a través de las canciones de Los Beatles, por el hecho de que a uno de sus profesores se le ocurrió utilizar sus canciones como recurso para interesarles en ello. La película de David Trueba "Vivir es fácil con los ojos cerrados" narra esa historia, en la que el profe en cuestión fue recibido por el mismísimo John Lennon, cuando estaba trabajando en Almería, con Richard Lester, en el rodaje de "Como gané la guerra". Cuentan que el Beatle se quedó sorprendido por tal confidencia. Lo cierto es que Juan Carrión, que así se llamaba el profesor, le pidió a Lennon que incluyera las letras de sus canciones en los álbumes de sus discos, cosa que puso en práctica el de Liverpool a partir de aquel momento.

Y es que hay cosas que pasan por que sí, sin necesidad de marketing, ni de la influencia de las redes sociales, ni de la IA. Y no hay que buscarle más vueltas. Es que "siempre hay alguien que hace cosas" (Como decía "Eme punto Rajoy") y algunas quedan prendidas en el aire que respiramos todos. Lo de hacer cosas, hasta hace pocos años, era algo consustancial a los seres humanos y nadie llegaba a cuestionarlo. Pero las nuevas tecnologías por un lado y la desproporción económica entre países por otra, están haciendo que cada vez vayamos pintando menos los hombres y las mujeres, hasta que llegue el momento en el que sobremos todos, excepto los selectos multimillonarios que están dominando el planeta.

Mientras tanto, y a pesar de todo, sigue habiendo gente que hace cosas. Cosas buenas y, como entre col y col siempre hay lechuga, también cosas malas. De hecho, cada vez existen más buitres carroñeros, que van en busca de lo que pertenece a los demás, de su energía, de los minerales raros, de los desarrollos, de las ideas ajenas, y que sin mover un dedo, ni pagar nada por ello, intentan apropiárselas. Unas veces por la fuerza, otras copiándolas descaradamente, y siempre tratando que no se le vean los tres pies al gato.

Como no podía ser de otra manera, eso está también a la orden del día de los partidos políticos. Así que, si uno promete algo que genera votos, el otro ofrece lo mismo para no perder clientela. Lo malo es que también rivalizan copiándose lo malo. Así si uno tiene un caso de corrupción, el otro, para no ser menos, se inventa algún otro. Si uno tiene una trama Gürtel y otra Kitchen, el otro le copia y prepara una Ábalos. Y es que en la política no existen derechos de autor, ni de propiedad intelectual y, por tanto, no existe delito por practicar el plagio.

El caso es que no se conforman solo con robar ideas, sino que de manera insolente ponen en circulación bulos, como el caso de un tal Alvise al que tal práctica le ha servido para obtener tres representantes en el Parlamento Europeo (800.000 votos tuvieron la culpa) bajo el paraguas de un partido bautizado como "Se acabó la fiesta". Y con el único objetivo, según él ha llegado a decir, de conseguir su aforamiento ante el Tribunal Supremo, y así esquivar las causas penales que tiene pendientes. Claro que, en su momento, también fue elegida para el Parlamento Italiano una estrella del porno duro llamada Chicholina. Así que no hay por qué asustarse demasiado.

¡Quién lo diría! Aunque lo haya tenido que meter con calzador, lo cierto es que "la Tani" me ha servido de disculpa para resaltar algunos de los tics de nuestra clase política. Y es que hay días que llegan a pasar cosas.

"Hay Tani, Tani, mi Tani / hay Tani, Tani, mi Ta / hay Tani, Tani morena gitana más buena no ha habío ni habrá". n

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