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Opinión

A vueltas con nuestra Semana Santa

"Parece algo básico mantener en lo posible el silencio al paso de las procesiones, como se hace cuando se asiste a una función de teatro"

Semana Santa 2026. Encuentro.

Semana Santa 2026. Encuentro. / Alba Prieto

El presidente de la Junta pro Semana Santa de Zamora respira optimismo, como no podía ser de otra manera, porque no en vano le corresponde gestionar ese importante patrimonio que viene conservándose a través de los siglos. Ni las guerras, ni los intereses, ni el cambio de costumbres, han podido menoscabar el aura de la Semana Santa. Más bien, con el devenir de los tiempos ha ido mejorando su prestigio, asentando sus coordenadas de funcionamiento, aumentando el número de cofrades de fila y de acera, y en los últimos años acercándose a la igualdad en cuanto a la participación de hombres y mujeres.

Este año, en parte por el buen tiempo que ha acompañado a las procesiones toda la semana, y en parte también por el "mono" de no haber podido disfrutarlas en los últimos años, por mor de las lluvias, la participación ha resultado ser excepcional. Pero también, porque las cofradías han sabido adaptarse a los nuevos recorridos e itinerarios, condicionados por el eventual almacenamiento de gran parte de los "pasos", que no han contado con el lugar ideal para haber sido ubicados. Desaparecido el anterior museo, al haber sido derribado, y al no contar con el nuevo por no haber sido terminado, los pasos han tenido que ir de sitio en sitio, al igual que un armario viejo de trastero a trastero.

A fecha de hoy el presidente de la Junta ha manifestado en una reciente entrevista algo muy importante. Algo que se ha planteado más de una vez, pero que hasta ahora no había sido acogido con especial entusiasmo, cual es la creación de una fundación que llegue a ser la encargada de la gestión del nuevo museo. Y es que, por mucho que se le de vuelta a la noria, siempre se llega a dar de bruces con lo mismo: con la necesidad de disponer de fondos suficientes para afrontar cualquier proyecto

Este ir y venir con los "pasos" de la Ceca a la Meca, esta obligación de tener que improvisar, pudo en su día haberse evitado cuando se tomó la decisión de construir un nuevo museo dotado de actividad museística, para sustituir al antiguo "almacén de pasos", existente desde el año 1964. Porque en ese momento, si se hubiera llegado a un acuerdo con el Obispado, el nuevo museo se habría levantarlo en lo que, hasta entonces, había venido siendo el convento de las Concepcionistas, en plena Rua de los Francos, justo al lado de la Catedral. Pero, se argumentó que estaba destinado a exponer la colección de tapices catedralicios, y la idea se difuminó en el olvido. Lo cierto es que, pasados los años, no demasiados, el antiguo convento fue enajenado para la construcción de viviendas. De haberse construido allí el nuevo museo no habría sido necesario demoler el anterior hasta terminadas las obras de la nueva sede, y se habría asegurado el trasvase de uno a otro en un plazo mínimo de tiempo. Fue aquella una decisión poco entendida, y también, quizás, poco afortunada.

Pero aquello ya forma parte del pasado, y no puede ser cambiado. A fecha de hoy el presidente de la Junta ha manifestado en una reciente entrevista algo muy importante. Algo que se ha planteado más de una vez, pero que hasta ahora no había sido acogido con especial entusiasmo, cual es la creación de una fundación que llegue a ser la encargada de la gestión del nuevo museo. Y es que, por mucho que se le de vuelta a la noria, siempre se llega a dar de bruces con lo mismo: con la necesidad de disponer de fondos suficientes para afrontar cualquier proyecto. También es el caso del museo de Semana Santa. Porque resultará necesario cuidarlo, mantenerlo y mostrarlo con dignidad a los potenciales visitantes, y eso no puede hacerse solo con buena voluntad. Al tratarse de una organización sin ánimo de lucro, en este caso dedicado a la cultura, parece apropiado gestionarlo a través de una fundación que pueda recibir los fondos necesarios, que llegue a contar con beneficios fiscales, y con una gestión independiente del Gobierno, aunque controlada por un órgano competente a ese fin. Una organización con su patronato, sus fuentes de financiación, su organigrama y su rendición de cuentas de todos y cada uno de sus gastos.

En cualquier caso, ya sea por devoción, por tradición, o simplemente por defensa de lo propio, es también labor de la Junta, en particular, y de los zamoranos, en general, procurar mantener algunos principios básicos en los desfiles procesionales si es que se desea mantener su prestigio. Parece algo básico mantener en lo posible el silencio al paso de las procesiones, como se hace cuando se asiste a una función de teatro; respetar el orden, como se hace en cualquier desfile; preservar la seriedad y el respeto que demanda cualquier manifestación religiosa. De ahí que el hecho de aprovechar ciertos desfiles procesionales para organizar merendolas en plena calle no parezca que sea lo más indicado, Y es que algo que se instauró en su momento para reponer las fuerzas de los cargadores de los "pasos" ha llegado a convertirse en una especie de romería generalizada. Pero para ese fin, ya existen las de la Virgen de la Concha y la del Cristo de Valderrey que se celebran, como quien dice, a los pocos días del evento semanasantero.

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