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Opinión

Zamora necesita creérselo

EDITORIAL | El espíritu de esta Semana Santa, en la que todo ha salido a pedir de boca, puede ser el punto y seguido para todo lo que esta tierra tiene por delante

La ciudad de Zamora, a rebosar durante este Sábado Santo.

La ciudad de Zamora, a rebosar durante este Sábado Santo. / Alba Prieto

Zamora ha vuelto a demostrar que aspira a más, a mucho más. El trabajo compartido, la coordinación, la responsabilidad y la conciencia ciudadana, con permiso de una benevolente meteorología, han permitido que el balance de la Semana Santa a realizar durante este Domingo de Resurrección pueda ser considerado como el punto de partida de lo que está por venir. La ciudad se está reinventando, la provincia afronta proyectos ilusionantes, las instituciones han puesto toda la carne en el asador y las empresas han mostrado interés por asentarse en este territorio. A este guiso le falta un único ingrediente, el más importante: que todos nos lo creamos. Que ese espíritu de zamorano embajador de su Pasión se mantenga perenne en el tiempo; que cada cual ponga su granito de arena para colocar a este lugar como uno en el que estar, en el que ser y en el que permanecer; que nos coloquemos bajo los banzos del futuro y levantemos por igual para que Zamora llegue a ese destino mejor que todo el mundo aquí ambiciona.

La Semana Santa de Zamora es un fenómeno que trasciende lo religioso para convertirse en identitario. A lo largo de los últimos diez días se han llenado los hoteles, los bares y las calles, sí, pero lo más importante es que se han llenado las casas. Han regresado esos hijos de la tierra que tuvieron que marcharse obligados por una flagrante apatía socioeconómica y que ahora contemplan con la esperanza de Cabañales en Jueves Santo cómo existen proyectos en diferentes campos que se traducirán en oportunidades laborales.

El proceso que comenzó a gestarse hace más de una década tiene que empezar a dar frutos a lo largo de los próximos cuatro años. Ese será tiempo más que suficiente para ver en marcha el polígono industrial de Zamora Norte, el Puerta del Noroeste, la reapertura de Monte la Reina, la ampliación del Campus Viriato con sus nuevas titulaciones y el punto álgido del Hub de La Aldehuela. Cinco ejes estratégicos que ofrecerán trabajo con distintos grados de cualificación y para cuya entrada en funcionamiento trabajan ya las instituciones locales ocupándose de lo nuclear, que es ofrecer vivienda para todas esas personas que esperan incorporar a sus censos.

El modelo español de fiar el progreso económico al turismo se ha desvanecido en los últimos tiempos en esta provincia, que ha aprendido por las malas que este sector no puede responsabilizarse en exclusiva de ser la locomotora de la actividad. Algo tan simple como una sucesión de borrascas arruinaron dos de los de los siete meses de apertura de Las Edades del Hombre y dejaron al sector servicios con un palmo de narices.

El modelo español de fiar el progreso económico al turismo se ha desvanecido en los últimos tiempos en esta provincia, que ha aprendido por las malas que este sector no puede responsabilizarse en exclusiva de ser la locomotora de la actividad. Algo tan simple como una sucesión de borrascas arruinaron dos de los de los siete meses de apertura de Las Edades del Hombre y dejaron al sector servicios con un palmo de narices. Las expectativas generadas, de hecho, ni tan siquiera mejoraron cuando hizo bueno. Y es que el turista no se gradúa las gafas, no encarga muebles a medida, no arregla telefonía ni compra periódicos. Tan solo come, bebe y duerme, y esto no ocurre en todas las ocasiones.

El espíritu de esta Semana Santa, en la que todo ha salido a pedir de boca, puede ser el punto y seguido para todo lo que esta tierra tiene por delante. Un escenario ilusionante y retador cuyo más ambicioso objetivo es el de dar la vuelta a la situación demográfica a nivel provincial como ya ha conseguido hacer en los últimos dos años la capital, incrementando paulatinamente su número de habitantes. Más industria, más conocimiento, más empleo, más vivienda y más servicios para un futuro al que hay que subirse desde ya.

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