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Opinión | Zamoreando

La humildad de David

Mi David no puede ser otro que David Rivas. Nuestro toresano más universal. A sus éxitos allende nuestras fronteras le remito.

Arriba, David Rivas agradece el Barandales de Honor. Izquierda, el obispo  de Zamora,Fernando Valera, entre el subdelegado Ángel Blanco   e Isabel Blanco, vicepresidenta de la Junta.

Arriba, David Rivas agradece el Barandales de Honor. Izquierda, el obispo de Zamora,Fernando Valera, entre el subdelegado Ángel Blanco e Isabel Blanco, vicepresidenta de la Junta.

Quizá porque es así, de carácter sencillo, mi David siempre ha vencido al Goliat de la soberbia, de la altanería, de la arrogancia. Tiene porte arrogante, eso sí, pero un corazón de oro y de su bonhomía hablan sus actos, sus palabras, su generosidad, ese carácter suyo tan empático, que gana por doquier amigos, admiradores e incondicionales. Lo soy en grado sumo, de su música y sobre todo de su persona.

Mi David no puede ser otro que David Rivas. Nuestro toresano más universal. A sus éxitos allende nuestras fronteras le remito. La fama de David Rivas en el mundo de la composición es notable a tenor de lo que recojo aquí y acullá. David Rivas está en boca de todos, para bien, para ensalzar su música, para alabar su personalidad.

El Domingo de Ramos fue el destinatario de uno de los más codiciados galardones de la Semana Santa de Zamora, el Barandales de Honor correspondiente al presente año. Un premio merecido que no podía esperar más. Israel López, presidente de la Junta de Cofradías y su Junta Directiva así lo han entendido, obrando en consecuencia. ¡Bravo!

David volvió a dar una lección de humildad al recoger la estatuilla. Lección que cala hondo entre los que ven y escuchan. Su tierra y, por supuesto, su familia, estuvieron presentes en su emotivo discurso. Pero también estuvieron, según sus propias palabras, todos los que dan sentido a sus partituras. "Lo recibo yo, pero es de todos vosotros". Es tuyo, querido David. Y sólo tuyo. Te lo has ganado a pulso. Tú eres como eres y prefieres, no ya dedicarlo, sino compartirlo con todos nosotros.

La Semana Santa de Zamora, y de tantos puntos de España, no se puede entender sin la música de David Rivas. Su talento y su talante. Mientras que su talento le lleva a componer partituras inolvidables, su talante define el alma y la constancia que hay detrás de todas y cada una de sus obras. Con David recogieron el Barandales de Honor todos los toresanos, todos sus alumnos, su infinidad de amigos y, atendiendo a su invitación, todos los zamoranos y los que, aún sin serlo, admiran la hondura, la belleza y la emoción que en todas sus partituras deposita el compositor.

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