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Buscando votos

OPINIÓN | Desesperado, como debe estar Sánchez ante la debacle que se le viene encima por la pérdida de votos que está cosechando "el sanchismo" elección tras elección

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. / Chema Moya / EFE

Desesperado, como debe estar Sánchez ante la debacle que se le viene encima por la pérdida de votos que está cosechando "el sanchismo" elección tras elección -Extremadura, Aragón y Castilla y León solo han sido un anticipo- como lo único que le importa, y así lo ha manifestado él mismo sin ningún tipo de ambages, son las generales, pues ahí lo tenemos de nuevo, preparando su estrategia de cara a los comicios que solo él sabe cuándo podrán tener lugar. Está claro que esperará al momento que considere más propicio para sus intereses porque, todos lo sabemos, su objetivo no es otro que tratar de seguir en la Moncloa, como sea. Lo demás "le trae al pairo".

Por eso, y solo por eso, sigue intentando buscar votos "debajo de las piedras": entre las mujeres que puede cautivar, haciendo valer su gran porte y sus habilidades para engatusar ; entre los que son perceptores del ingreso mínimo vital, comprometiendo subidas que al resto nos toca costear; entre los que necesitan ayuda para poder alquilar o adquirir una vivienda, prometiendo que construirá miles, cuando en los casi ocho que lleva gobernando no ha construido ni la décima parte de las que dijo, ya tiempo ha, que construiría; entre los autónomos, diciéndoles que congelará sus cotizaciones a la S.S., justo lo contrario de lo que lleva haciendo desde que llegó al poder; entre los nacidos fuera de España, de padre, madre, o abuelos de origen español, y entre los inmigrantes que están pendientes de regularizar su situación en el país, ofreciéndoles la nacionalidad como primer paso para que, llegado el momento, puedan ejercer su derecho a votar…le; y, no lo duden, marcando algunas cartas que ocultará, como ha hecho siempre, y solo sacará cuando menos lo esperen sus adversarios, porque para Sánchez el fin siempre ha justificado los medios, aunque estos hayan podido ser deleznables.

Mas, como a pesar de todo no le deben salir las cuentas, ahora, aprovechando que "el Pisuerga pasa por Valladolid", es decir, que Trump (el personaje más rechazado por la mayoría de los que están a la izquierda de "Obescal"), le ha declarado la guerra a Irán, está intentando sacar tajada del viejo eslogan del "No a la guerra", que tantos frutos le dio a Zapatero, tratando de erigirse en el líder europeo que primero plantó cara al presidente del país más poderoso de la Tierra, en un intento por fortalecer su imagen, frenar su caída y recuperar parte de la confianza que ha perdido entre los electores que no deciden a quien votar hasta que no ven al cielo "clarear". ¡Qué pena da saber que hay "tantos veletas" en una tarea tan seria como es el ejercicio del derecho a votar!

Sánchez, que sabe que está acabado y que su credibilidad está bajo mínimos, también sabe que poniendo cara y voz de compungido ante acontecimientos tan trascendentes como son los que están teniendo lugar -las guerras lo son- piensa que puede amarrar el voto de los indecisos y de los que son indulgentes con sus formas de proceder ("si, presentaré los presupuestos cuando toque"…), y de los que aún pueden ver en él al adalid de la paz ¡Inconcebible!

No quiero decir que los que todavía puedan creer a Sánchez sean todos unos ingenuos, no, simplemente quiero decir que es muy triste que, con la de motivos que nos ha dado Sánchez para que nadie pueda creer en él, sean tantos los que aún están dispuestos a seguir votándole.

España, como miembro de la Unión Europea y de la OTAN, no puede ir por libre en temas relacionados con la defensa, pues tiene suscritos compromisos que le obligan a posicionarse del lado del conjunto de sus aliados, entre otras razones, porque de no hacerlo puede que cuando los necesite no los encuentre.

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