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Opinión

Romance de lo común en campaña electoral

OPINIÓN | Finaliza la campaña y huele a Semana Santa / para cargar con las cruces y comer garrapiñadas

Romance de lo común en campaña electoral

Romance de lo común en campaña electoral

En romance castellano y leonés, cual juglar, / de lo que aquí ha acontecido en campaña electoral / vamos a contarle a ustedes pues ya se acerca el final / del tiempo de las promesas y ahora nos toca votar. / Votar a unos o botar a otros: lo bueno es participar.

Comienzo por el principio y verso a ripio ¡a avanzar!

Niña bonita más una en Zamora se presentan / hasta dieciséis partidos: De izquierdas, centros, derechas. / Leoneses, castellanistas, zamoranistas de tierras / de León y de Castilla que antes fueran comuneras. / Mundos justos, nueve, en blanco y hasta se acabó la fiesta. / Animalistas, comunes, alimentarios ¡La pera!

Mucho arroz "pa" poco pollo ¡Eso va a ser la repera!

Parecen muchos partidos en zona que se despuebla / pero al menos no diremos que Zamora no lo intenta.

Pocos días transcurrieron tras la primera pegada / de carteles con que inician los candidatos campaña, / cuando misiles y bombas de nueva guerra amenazan / con su ruido y con sus nueces lo que eran nuestros programas. / La guerra contra iraníes que Israel y Trump declaran / no es una guerra lejana porque también nos emplaza / además de a Oriente Medio, a todo el mundo y a España.

Consecuencias de esta guerra se cuelan en la campaña / porque también perjudican a esta tierra vaciada: / Porque a los agricultores y también los ganaderos / que trabajan nuestros campos y viven en nuestros pueblos / los precios del carburante del tractor están subiendo, / y de los fertilizantes. Y con ellos de alimentos / que suben en los mercados y amenazan el sustento / de las gentes con pensiones y salarios por los suelos.

Algunos la justifican. Otros: ¡ni guerra, ni muertos! / ¡No más muertes por petróleo! ¡No a la guerra por dinero!

Mas no sólo el "no a la guerra" se ha colado en la campaña. / Como juglar y testigo de lo que en Zamora pasa / es justo que reconozca que las gentes zamoranas / no se han cortado ni un pelo en decir lo que reclaman / todos los días del año y no como propaganda.

Sanidad pública diga, dignidad pública sana: / que se abran los consultorios en los pueblos se demanda.

Que servicios y trabajo con igualdad se repartan / de la ciudad a los pueblos, desde el llano a la montaña.

Que no cierren residencias públicas y necesarias / para que con pensión flaca no se engorde a las privadas.

Que las empresas okupas del biogás y macrogranjas, / de embalses, molinos, huertos solares que aquí se instalan, / paguen la renta a los pueblos cuyas tierras expoliaran.

Vivienda para una tierra que, pese a estar despoblada, / no tiene hogar para quienes a su tierra regresaran. / Ni para los militares que a Monte la Reina traigan.

Que al menos en nuestros pueblos el agua turbia no salga / porque por lluvia o sequía aquí no sale agua clara.

Va siendo hora de que diga por boca de esta juglar / (que aunque no será objetiva ha dicho alguna verdad) / lo que tras el panorama que acabo de denunciar / necesita la provincia para poder avanzar. / (Confieso que soy de izquierdas pues defiendo la igualdad / de los pueblos y las gentes, y la solidaridad).

Los del ruido y de las nueces que son los de las derechas / -que gobiernan la región que hace años que se despuebla- / de nueces y de progreso siguen haciendo promesas / y se venden cual subasta repartiendo bagatelas.

A quien promete que a cero quede la fiscalidad, / algunos le respondemos "cada cual, (bis) cada cual": / según la necesidad, según la capacidad.

Aquí va la despedida dicha con toda humildad: / Lo común es lo de todos y como los comuneros / del Mester de Juglaría voy a adaptar unos versos:

"Común es el sol y el viento, común ha de ser la tierra,

que vuelvan a nuestros pueblos, los que del pueblo salieran.

Que regresen a Zamora los que trabajan la tierra".

Finaliza la campaña y huele a Semana Santa / para cargar con las cruces y comer garrapiñadas, / que en la procesión reparten para alimentar las almas: / que nuestra tierra resiste y utopía no nos falta.

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