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Opinión

Certezas para el mundo rural

OPINIÓN | Uno de los principales factores que condicionan la permanencia de población en el medio rural es la garantía de acceso a servicios sanitarios de calidad

Alfonso Fernández Mañueco en el mitin de este lunes en Toro.

Alfonso Fernández Mañueco en el mitin de este lunes en Toro. / Yago Costoya.

En los últimos años se ha consolidado un debate político de enorme trascendencia para España y, de forma particular, para comunidades como Castilla y León: el futuro del medio rural.

La despoblación, el envejecimiento demográfico, la pérdida de servicios y las dificultades económicas del campo constituyen retos estructurales que exigen respuestas firmes, coherentes y sostenidas en el tiempo. Frente a discursos vacíos o promesas genéricas, las políticas públicas deben traducirse en medidas concretas que mejoren la vida de quienes mantienen vivos nuestros pueblos.

En este contexto, el Plan Rural presentado por el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, este lunes en Toro, constituye una iniciativa que busca reforzar el compromiso institucional con el mundo rural.

Se trata de un conjunto de actuaciones que inciden en los principales pilares que determinan la viabilidad de los municipios rurales: los servicios públicos, la actividad económica, el apoyo al sector primario, la preservación de las tradiciones y la igualdad de oportunidades para quienes viven en estos territorios.

Uno de los principales factores que condicionan la permanencia de población en el medio rural es la garantía de acceso a servicios sanitarios de calidad. En este sentido, el Plan Rural apuesta por reforzar la sanidad en los pueblos mediante varias actuaciones relevantes como la creación de un fondo específico para modernizar los consultorios locales o la implantación de ambulancias de soporte vital básico en todos los centros de salud rurales con Punto de Atención Continuada incorporando equipamientos de diagnóstico moderno, medidas especialmente relevantes en territorios con elevada población envejecida.

La sostenibilidad de los pueblos depende igualmente de la capacidad para generar actividad económica. En este ámbito, el Plan Rural incorpora medidas destinadas a incentivar la transmisión de patrimonio y la continuidad de negocios en municipios rurales.

Una de las propuestas más significativas es la implantación del denominado "impuestos cero" en transmisiones de viviendas, negocios y explotaciones agrarias prioritarias. Además, el plan contempla ayudas para mantener abiertos bares, tiendas y farmacias rurales, establecimientos que cumplen una función esencial como servicios de proximidad y centros de vida social tan importantes en nuestros pueblos.

El sector primario sigue siendo el corazón económico de amplias zonas de Castilla y León. La agricultura y la ganadería no solo generan riqueza, sino que desempeñan un papel esencial en la gestión del territorio, la conservación del paisaje y la producción de alimentos de primera necesidad. Dentro de este contexto, el Plan Rural contempla agilizar el pago de las ayudas de la PAC garantizando liquidez para agricultores y ganaderos, incrementando la inversión en regadíos y modernización de explotaciones, actuaciones alineadas con los objetivos de sostenibilidad y eficiencia hídrica promovidos por la Unión Europea, así como desarrollar planes específicos para la ganadería extensiva y para sectores como el ovino y el caprino, fundamentales para nuestros territorios.

El medio rural español no se entiende únicamente desde una perspectiva económica o demográfica. También es, y, sobre todo, un espacio donde perviven tradiciones, formas de vida y manifestaciones culturales profundamente arraigadas en la historia de nuestro país. Entre ellas, la tauromaquia y, de forma muy especial los festejos populares y las novilladas ocupan un lugar destacado en muchas provincias de Castilla y León y particularmente en Zamora.

En este contexto, el anuncio realizado esta semana por el presidente, en Toro, adquiere una relevancia política y cultural que trasciende lo meramente festivo. El compromiso del Partido Popular con el apoyo a la organización de novilladas y la mejora de plazas de toros rurales no es una cuestión anecdótica. Se trata de una política pública que reconoce la dimensión cultural, social y económica de la tauromaquia en el mundo rural. Un compromiso que contrasta con la actitud del Gobierno central, que en los últimos años ha reducido su implicación en el respaldo institucional a este sector cultural hasta hacerlo inexistente.

La protección de la tauromaquia no es una simple preferencia política, sino que se encuentra respaldada por el ordenamiento jurídico español desde la Constitución Española hasta la Ley 18/2013 que regula la Tauromaquia como "patrimonio cultural", y reconoce explícitamente que: “La Tauromaquia forma parte del patrimonio cultural digno de protección en todo el territorio nacional”.

Los datos oficiales muestran con claridad la dimensión real de la tauromaquia en nuestra comunidad: durante la temporada 2025 se autorizaron 2.221 festejos taurinos en Castilla y León, manteniéndose como una de las regiones con mayor actividad taurina en España. En Zamora, un total de 235, de los que el 94% fueron festejos populares, lo que viene a reforzar el arraigo popular de la tauromaquia en Zamora.

Además, en el caso de las novilladas, éstas cumplen una función esencial dentro del propio ecosistema taurino ya que constituyen la cantera del toreo, permitiendo la formación de nuevos profesionales y garantizando su continuidad generacional.

Por este motivo, la decisión del presidente Mañueco de impulsar fondos de apoyo para la mejora de plazas rurales y la organización de novilladas responde a una estrategia más amplia de fortalecimiento del mundo rural. No se trata únicamente de preservar una tradición, sino también de dinamizar la vida social y económica de los municipios.

Cada festejo taurino supone movimiento de personas, actividad en bares y restaurantes, ocupación de alojamientos rurales y oportunidades para pequeños negocios locales. En muchos municipios, las fiestas patronales, con la novillada como acto central, constituyen uno de los momentos de mayor actividad económica del año.

Además, mantener vivas estas tradiciones contribuye a reforzar el arraigo y la identidad colectiva de los pueblos. El mundo rural necesita infraestructuras, servicios y empleo, pero también necesita motivos para sentirse orgulloso de su cultura y de su historia.

Una política que entiende que proteger las tradiciones también es proteger el futuro de nuestros pueblos y eso no es nuevo para el Partido Popular ni para Alfonso Fernández Mañueco, su gestión y su programa, le avalan.

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