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Opinión | Zamoreando

Las obras del Mercado

Ya veremos si es verdad que a finales de este año se pueden dar las obras por concluidas y nos sorprenden para bien con el resultado final. Quiero ser optimista.

Obras del Mercado de Abastos.

Obras del Mercado de Abastos. / José Luis Fernández (Archivo)

Ojalá que se cumplan los plazos y el nuevo retraso en las obras del Mercado de Abastos no se prolonguen en el tiempo. El edificio del Mercado no es el de El Escorial, no es un complejo tan inmenso, no vaya a ser que la demora alcance los 21 años que tardó en completarse el famoso monasterio. Ya sé que los usuarios de los puestos del mercado se encuentran bien en la actual ubicación, pero no puede ni debe ser eterna, contando como se cuenta con un edificio singular, siempre atractivo para cuantos nos visitan y del que bien podemos presumir los zamoranos.

Desde que se iniciaron las obras ha pasado de todo. Uno de los sucesos más llamativos ha sido la aparición de restos arqueológicos de los que ya se tenía conocimiento. Lo que me gustaría saber es qué se va a hacer con ellos. A los zamoranos nos gustaría disfrutar de los restos arqueológicos que se hallan bajo tierra, como ocurre en otras ciudades y países donde técnicos, arquitectos y arqueólogos buscan las soluciones más adecuadas. Si preguntáramos a los ciudadanos, apueste lo que quiera a que la mayoría se decantaría por no dejarlos soterrados. El pico y la pala, y ahora las excavadoras, han hecho mucho daño al patrimonio arqueológico de la ciudad.

A pesar del optimismo del concejal, que debiera emplearse más a fondo en estas cuestiones serias a las que, a buen seguro, atiende con la misma prontitud y celo que al hecho festivo; esta paralización no presagia nada bueno. Las obras se iniciaron con mal pie y parece que resulta imposible desatollarlo del agujero en que está metido. Encima está lo de la inmensa cubierta del edificio que presenta unas ondulaciones sospechosas sobre las que se está trabajando y que son cosa de la empresa. Antes de que la ORA concluya, los técnicos municipales, tan exquisitos y delicados para otras cosas, deberán mostrar toda su pericia para evitar que les entreguen gato por liebre.

No vaya a ser que una vez que se reinaugure el edificio, al cabo de pocos días, empiecen a salirle las tradicionales "piteras" que no sé porqué siempre llevan aparejadas las obras públicas. Ya veremos si es verdad que a finales de este año se pueden dar las obras por concluidas y nos sorprenden para bien con el resultado final. Quiero ser optimista.

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