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Opinión

Mario Correia

Mario Correia

Etnógrafo. Medalla al Mérito Cultural de Portugal.

Capas pardas: cuando la "honra" y el "respeto" tienen nombre propio: Mirandesa y Alistana

OPINIÓN | "Cuando nos la ponemos a la espalda llevamos mucho más que una capa: llevamos historia, llevamos herencia, llevamos arte y llevamos patrimonio"

Capas pardas en Miranda do Douro.

Capas pardas en Miranda do Douro. / CHANY SEBASTIAN

Son las Capas Pardas de Honras y Respeto la expresión soberbia de una pertenencia plural que cuando descansa sobre nuestros hombros, no es solo una Capa Mirandesa o Alistana, es patrimonio, historia, arte y magia.

Lo que fue refugio y abrigo de pastores y arrieros es ahora traje ritual y ceremonial que enmarca el carácter y la personalidad de nuestros pueblos y sus gentes; pero siempre ha sido y será castillo y fortaleza de una pertenencia cuyos orígenes ya se pierden en el tiempo pero que siguen vivas en nuestra memoria colectiva.

En un testamento del 13 de enero de 1828, el mirandés Francisco Domingues declara ante notario que: "Deja a su mujer, Ana, la capa de honor y el capote por el trabajo. También tenía muchas deudas".

El hecho de que la capa de honor se mencionara expresamente en el testamento demuestra el valor que se atribuía a esta prenda de la indumentaria masculina mirandesa de la época. Era, de hecho, un bien que no podía ser ignorado por el inventario sucesorio en el momento de la muerte. Posiblemente su valor no cubriría las deudas que dejó, pero esa es otra historia. La capa de honor era algo que podía o debía transmitirse en testamento. Una de las pocas prendas de vestuario que era mencionada en un testamento, cosa de valor testamentario.

Estamos hablando de un bien de gran valor. Era una prenda majestuosa que no todo el mundo podía permitirse tener y, como tal, era una señal de las posesiones de su propietario y, por lo tanto, también una indicación de posición social dentro de la respectiva comunidad. De este hecho daba fe también el tamaño de la honra: si se consideraba exagerado era objeto de críticas irónicas a menudo bastante condenatorias: mucho pardo para poca honra, ¡se decía!.

Fue gracias al trabajo de un etnógrafo portugués, Teófilo Braga, que llegó a ser presidente en la primera República Portuguesa, que en su libro "O Povo Português" (El Pueblo Portugués), publicado originalmente en 1885, conocimos de primera mano un trabalenguas que, según él, procedía de la colección de "Canciones Populares Españolas" y que en tierras mirandesas se decía: "Compadre, compre usté poca capa parda, / que el que poca capa parda compra,/ poca capa parda paga. / Yo que poca capa parda compré, / poca capa parda pagué".

Este trabalenguas muy sencillo es todavía muy expresivo pues demuestra algo que creo que es fundamental comprender en su totalidad: se trata de un patrimonio común, una herencia dividida y compartida por personas que en un tiempo histórico bien determinado pertenecieron a una única y misma corte, la de Léon, como es sabido de todos. Gentes a las que la historia ha dividido poniendo una frontera político-administrativa entre ellas. Pero que no borró la convivencia entre pueblos.

Capas pardas en la Semana Santa de Bercianos de Aliste.

Capas pardas en la Semana Santa de Bercianos de Aliste. / Ch. S.

Una línea invisible de división y decisión que en realidad nunca les separó, porque siguieron teniendo un tronco familiar común. Una identidad familiar que no dudo en ver atestiguada por dos hermanas: la Capa de Honor Mirandesa y la Capa Parda Alistana de Honras y Respeto. Sin duda pertenecen a la misma familia, una familia que en los últimos tiempos históricos ha sido un factor de fomento de la convivencia cultural y social. Algunos diréis: pero eso es obvio.

Es una evidencia. Lo es, pero hay que seguir diciéndolo. Porque vivimos tiempos en los que es necesario y urgente reiterar ciertos hechos. Porque aunque Fukoyama ha fracasado cuando anunció el fin de la historia y como tal de la memoria, individual o colectiva, lo cierto es que en estos tiempos tormentosos, la historia tiende no sólo a ser olvidada, sino también revisada y manipulada, cuando no negada. Así reiteremos las evidencias para seguirnis teniendo pasado.

El Proceso de Elaboración de la Capa de Honras Mirandesa fue inscrita en la Lista del Inventario Nacional del Patrimonio Cultural Inmaterial el 15 de noviembre de 2022. Tuve el privilegio y el honor de ser el investigador principal de este proceso, lo que me permitió adquirir un conocimiento muy amplio de todo lo que implica esta prenda característica de las gentes de la Comarca Mirandesa y de las Comarcas Leonesas vecinas, especialmente de la Alistana.

La primera vez que fui a Bercianos de Aliste fue en 1984, con apenas 32 años, para asistir a las celebraciones de la Semana Santa. Fuí allí en busca de los sonidos y silencios de estas celebraciones, que era el tema que más me interesaba entonces, principalmente desde una perspectiva etnomusicológica. O sea, en un contexto concreto de celebración con sus geofonías, biofonias e antropofonías. En un contexto de pura vivencia del paisaje sonoro de la religiosidad popular.

Pero lo que realmente entonces me llamó la atención fueron las capas marrones sobre los hombros de los cofrades en la procesión de "La Carrera" de la tarde de Jueves Santo. ¡Impresionante! Tradición e historia en un ambiente de religiosidad indescriptible, con una dimensión espiritual que hay que vivirla porque no se puede explicarla con palabras.

Gracias al reportaje de José Lera el 24 de febrero de 1984 en El Correo de Zamora "Las Capasa Alistanas estan a punto de desaparecer" descubrí que el último artesano de la capa parda alistana, Juan Gallego Baz, vivía en Bercianos. Curiosamente, en Terra de Miranda también contábamos entonces con un único artesano, el fallecido Aureliano Cristal Ribeiro, de Constantim, muy unido tambien a Aliste.

Llegamos a referenciar en el siglo XX nueve artesanos de las Capas de Honras distribuidos por seis aldeas mirandesas. Luego, con el paso del tiempo, las cosas cambiaron, y para bien. Hoy tenemos en la Tierra de Miranda cuatro mujeres haciendo capas y tambien en Aliste otras cuatro: lo que antaño fue solo artesanía de hombres es hoy solo arte de mujeres.

Si para José Leite de Vasconcelos (1901) no era más que la clásica Capa de Honor, tres años antes, en 1898, Albino José de Moraes Ferreira decía que era la Capa de Honor del Peregrino, refiriéndose a contextos religiosos de uso. El inglés Rodney Gallop escribió en 1936 que se trataba de un traje napoleónico, lo que de mi parte queda sin comentarios. Unos años más tarde, en 1908, José Manuel Martins Pereira escribió que se trataba de una Capa Pluvial de época antigua, posiblemente con el nombre atribuido por algún gobernador o rey godo.

Sin embargo, una gran mayoría se inclinó por asociarla con la Capa Gótica Medieval de asperges eclesiásticos, como escribieron José Manuel Cordeiro, Graça Ramos, António Rodrigues Mourinho y el escritor Trindade Coelho, entre otros.

António Maria Mourinho y Domingos Raposo también se pronunciaron en el mismo sentido, aunque añadieron un monasterio leonés, como el cisterciense de Moreruela (Zamora), como posible fuente de su divulgación.

Sea como fuere, lo cierto es que una personalidad como Tomaz Ribas lo describió, en mi opinión, de forma definitiva y sin lugar a dudas: "la Capa de Honor es la pieza más suntuosa de la indumentaria masculina portuguesa". En otras palabras: un verdadero símbolo de la proua de ser mirandés! Y también lo encontré escrito en muchos escritos de autores españoles sobre la capa parda alistana. ¡Una verdad compartida, una vez más!.

Cuando nos la ponemos a la espalda llevamos mucho más que una capa: llevamos historia, llevamos herencia, llevamos arte y llevamos patrimonio. Es por eso que asumimos la capa como algo comúnmente considerado identificable sin equívocos.

Mucho más que la identidad prefiero el sentimiento de pertenencia. Porque la identidad puede referirse más a un pasado en ruinas y sus supervivencias culturales; y la pertenencia es posesión en el presente, es vida. Lo cual, hoy en día, es una realidad innegable para las Capas Mirandesas y Alistanas.

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