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Opinión | Buena jera

Avalanchas de medidas

Aunque uno se haya acostumbrado a algunos de los delirantes anuncios de las precampañas y las campañas electorales, no deja de sorprenderse, y a veces quedarse atónito, ante lo que escucha y lee estos días.

Alfonso Fernández Mañueco durante el acto de inicio de campaña celebrado ayer en Salamanca. | DAVID ARRANZ

Alfonso Fernández Mañueco durante el acto de inicio de campaña celebrado ayer en Salamanca. | DAVID ARRANZ

Aunque uno se haya acostumbrado a algunos de los delirantes anuncios de las precampañas y las campañas electorales, no deja de sorprenderse, y a veces quedarse atónito, ante lo que escucha y lee estos días. Me ha llamado especialmente la atención el programa de más de mil medidas (1.031 he leído en algún diario) lanzado por Alfonso Fernández Mañueco en un acto-mitin en León. Estuvo acompañado por la flor y nata del PP regional y también por el ex consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, el que tiene la mala costumbre de comer aunque esté ardiendo media comunidad.

Me parece perfecto que se ponga sobre la mesa tal cantidad de medidas (pocas son tal y como anda esta tierra), pero me hago una pregunta, al menos una: si tras 39 años de gobierno en Castilla y León, los populares necesitan aplicar (o pregonar) un millar de propuestas, ¿qué han hecho durante todo este tiempo, casi cuatro décadas, en las que, incluso, han gozado durante bastantes legislaturas de mayoría absoluta? La verdad, no acabo de entenderlo, si bien cabe achacarlo a mis cortas luces o a esa inveterada costumbre de buscarle tres pies al gato desde que me puede la curiosidad periodística. Y, claro, repaso los años y más años en los que seguí en primera línea la política regional y me encuentro con que, según la versión oficial, todo se hizo bien: la maravillosa gestión de Aznar, aunque solo duró dos años y la enfocó más a escalar a Madrid que a luchar por esta tierra; los tiempos de Lucas cuando se acuñó aquel eslogan de "España va bien y Castilla y León, mejor, por encima de la media", que repetía con voz de barítono y sonrisa profidén Fernández Santiago; los veinte años de Herrera en los que se acumularon tantos logros que ya no nos cabían más; por eso la gente seguía emigrando; y luego vinieron los gobiernos de coalición, primero PP-Ciudadanos, que acabó como acabó, y más tarde PP-Vox, todo un insuperable ejemplo de coherencia y atinada administración.

Esta mínima descripción de 39 años de autogobierno me lleva a insistir en la pregunta que formulaba renglones arriba: ¿para qué necesitamos cientos y cientos de medidas, un alud de propuestas, una avalancha de ofertas? Bastaría, digo yo, con repetir lo efectuado hasta ahora, adaptarlo a los nuevos tiempos (lo digital, la Inteligencia Artificial, no confundir con la estupidez natural), cambiar algunas caras, darle un poco de barniz, alicatar los mensajes y mirar de reojo (o no tanto) a Vox por si hay que comulgar con algunas de sus grandiosas ideas para que apoyen el futuro Ejecutivo mixto y no nos compliquen demasiado la vida. De momento, parece que, en este terreno, no está el horno para bollos, con Abascal y Feijóo enganchados, pero ya verán cómo, con el poder en lontananza, todo se soluciona en un plis-plas… si antes se arregla lo de Extremadura y Aragón, que está bastante chungo.

Volvamos a lo nuestro, que estamos ya en plena campaña electoral. Desconozco si se está debatiendo en serio sobre algunas de las mil y pico medidas de Mañueco. Es imposible saberlo porque, entre otras razones, suele irse a lo genérico o a lo abstracto. Mañueco ha asegurado que sus propuestas son una forma de entender la política basada en "la responsabilidad, el método y el compromiso con los ciudadanos". Y promete "impuestos cero" para los que emprendan y vivamos en los pueblos. Dan ganas de decir eso de "a buenas horas, mangas verdes", pero mejor esperar acontecimientos y comprobar si del dicho al hecho sigue habiendo mucho trecho. Además, si no se pagan impuestos, ¿de dónde saldrá el dinero para atender tantas necesidades? ¡Ah!, se lo pedimos, exigimos, a Pedro Sánchez. ¿Y si mañana gobierna Feijóo? Veremos, se estudiará, pero nos quiere mucho, más que la trucha al trucho, que le oí miles de veces a mis abuelas.

Ardo en deseos de adentrarme en propuestas del resto de los aspirantes. Veremos. Permanezcan atentos a la pantalla.

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