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Opinión

Sobre Dios (1)

OPINIÓN | "Respiramos una sociedad cada vez más digitalizada, ruidosa, superficial y extenuante en la que valemos en función de lo que hacemos, consumimos y rendimo"

Pilar Huerta muestra la portada de  su nuevo libro.

Pilar Huerta muestra la portada de su nuevo libro. / Cedida

Ese es el título de un ensayo breve (135 páginas; Paidós), luminoso y profundo sobre cómo vivir hoy con sentido. El autor es surcoreano, Byung-Chul Han. No tiene un nombre de fácil recuerdo, pero su lectura meditativa y transformadora resulta inolvidable por tratarse de una aportación visionaria y edificante. De hecho, este texto ha merecido el último premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades. Aunque, en su veintena de obras, fue "La sociedad del cansancio" la que lanzó a nuestro pensador a la fama mundial, dentro y fuera del catolicismo.

El mes pasado, al referirme al último libro de la carmelita toresana Pilar Huerta -Teología descalza. Mis reflexiones en el Carmelo- destacaba entre otras cosas que, en la vida espiritual, se trata de estar abiertos y "desasidos" incluso de las imágenes que podamos tener de Dios. También de ellas hay que prescindir dado que, lo que intentamos, es acoger una realidad absolutamente trascendente; solo abarcable desde la fe y la esperanza. Pues es esa "puerta abierta" la que este magnífico filósofo y crítico de nuestro tiempo nos invita a cruzar de la mano de la filósofa francesa Simone Weil, en diálogo con ella.

Esta mística es, para nuestro teólogo, la intelectual más brillante del S. XX. Reconoce sentir una "amistad profunda del alma" con ella, siempre compasiva con los más vulnerables.

Vivimos en una época de crisis en muchos ámbitos, también en el religioso y espiritual. Respiramos una sociedad cada vez más digitalizada, ruidosa, superficial y extenuante en la que valemos en función de lo que hacemos, consumimos y rendimos. Es por ello, que no podrían ser más oportunas las siete claves esenciales desde las que Han dialoga con Weil.

Siete luces que, integrando el sufrimiento y el dolor del día a día, nos ayudan a vivir en calma y elevación, a despojarnos de las nuevas miopías, a abrirnos a horizontes sumamente necesarios. Aquí apenas queda espacio para comentar la primera de ellas: la atención como "palanca del alma" que nos eleva a una esfera superior. En su grado más alto es lo mismo que la oración. No como búsqueda agotadora sino como "espera" de verdaderos bienes y "mirada" amorosa y amigable.

Emplazamos para próximas entregas los restantes caminos reveladores de Dios: la descreación, el vacío, el silencio, la belleza, el dolor y la inactividad.

Es evidente que siempre es mucho mejor que sea Ud. mismo quien bucee en esta propuesta que, sin ser Palabra de Dios, ayuda a dejarnos buscar por él. Una herramienta inspiradora en la vivencia del tiempo cuaresmal como oportunidad para experimentar el abrazo de aquel que da sentido a todo.

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