Opinión
Cabalgata de Reyes: corazón en la calle, deber en el Ayuntamiento
También es justo señalar la parte política: un cero en la forma de gestionar este asunto. No puede ser que, tras un año entero, se llegue al límite, con prisas, con inseguridad jurídica para quien organiza y con una sensación general de "a ver si sale".

Cabalgata de los Reyes Magos en Zamora / José Luis Fernández / Jose Luis Fernández
Quiero hablar de la Cabalgata de Reyes de este año con claridad y con respeto, porque lo merece Zamora y lo merecen quienes han hecho posible una noche tan especial. Y lo primero que quiero decir es alto y claro: conozco de cerca el mundo asociativo y cultural. He formado parte de asociaciones y he compartido proyectos con personas que han estado implicadas en la organización de la Cabalgata, personas que aprecio personalmente. Sé lo que significa organizar un evento así: horas infinitas, logística, ensayos, ilusión… y, muchas veces, poner dinero por delante para que salga.
Precisamente por eso, porque lo conozco y porque lo valoro, quiero expresar mi opinión desde dos planos que no deben confundirse.
El primero es mi labor como concejal. Yo soy portavoz municipal de Zamora Sí y tengo una obligación que no es opcional: fiscalizar al equipo de gobierno. Vigilar que se gestione bien, que se utilice el dinero público con responsabilidad y que se cumpla la ley. Eso es parte esencial de mi trabajo como miembro de la Corporación Municipal. Y cuando se trata de contratación pública, el Ayuntamiento no puede permitirse improvisaciones, dudas o chapuzas. Una Cabalgata de Reyes no es un imprevisto: es un evento previsible, que se conoce con un año de antelación, y por tanto debe planificarse con tiempo, con garantías y con procedimientos claros y adecuados.
El segundo plano es el reconocimiento público a las 700 personas que sacaron la Cabalgata adelante. Y aquí no tengo ninguna duda: un diez para los voluntarios, participantes y organizadores. Porque salieron a la calle a repartir ilusión, a arrancar sonrisas a los niños de Zamora y a sostener una tradición que la ciudad espera con emoción. Algunos sabían que había incertidumbre administrativa; otros, seguramente, ni siquiera estaban al corriente. Pero todos dieron lo mejor de sí. Y eso merece aplausos. Zamora debería sentirse orgullosa de su gente cuando la gente responde así.
Dicho esto, también es justo señalar la parte política: un cero en la forma de gestionar este asunto. No puede ser que, tras un año entero, se llegue al límite, con prisas, con inseguridad jurídica para quien organiza y con una sensación general de "a ver si sale". Si además existía una resolución firmada por el alcalde que dejaba desierto el contrato en fechas tan cercanas al evento (30 de diciembre), la ciudadanía merecía transparencia y explicaciones. Yo no voy a afirmar nada que no pueda contrastar documentalmente, pero sí voy a exigir que se aclare y se explique. Porque cuando hablamos de contratación y dinero público, la ambigüedad nunca es una opción. De hecho, he solicitado los expedientes para examinar la documentación en aras de fiscalizar la gestión municipal.
Ahora es momento de velar para que el Ayuntamiento articule la solución administrativa que corresponda para que la asociación pueda cobrar con rapidez para recuperar el dinero adelantado y solventar los compromisos que tenga adquiridos. Y exigiré que, de cara al año que viene, se rectifique y se haga lo que había que haber hecho desde el principio: un expediente con tiempo, una fórmula legal viable, y plenas garantías para quien asuma la organización.
No quiero pasar por alto el excesivo linchamiento público hacia una columnista de esta casa, en redes sociales y otros foros. Cancelar a alguien por dar su opinión personal no se debe normalizar. Se puede hacer mucho daño personal. Hay que rebajar el tono porque se debe respetar que haya personas a las que no les haya gustado el desfile. Por alusiones a Zamora Sí en sus últimos artículos agradezco que apreciase públicamente la valentía de Zamora Sí en nuestra labor como oposición. No duden que esto seguirá siendo así, porque tras el examen exhaustivo de la documentación y siempre con prudencia, fundamentos y sin hacer populismo, si existiera alguna anomalía legal o ética, no nos temblará el pulso para exigir responsabilidad política. Si algo nos ha caracterizado desde el inicio del mandato es no tener miedo a exponer las sombras de la gestión del Ayuntamiento.
Creo que debía opinar sobre este asunto. Muchas personas de la organización, participantes y ciudadanos tienen derecho a conocer lo que pienso de todo esto. Espero haber despejado dudas y haber enseñado que no todo es blanco o negro.
Reitero: gracias por no trabar la ilusión de tantos niños zamoranos al grupo humano de casi 700 personas. Han sacado una Cabalgata sin contrato formalizado por el ayuntamiento. Reproche al concejal de Festejos y al alcalde por permitir esta inseguridad jurídica y no anticiparse a los acontecimientos.
Y mi manera de ejercer la Concejalía que los ciudadanos de esta ciudad me han confiado será siempre esa: respeto, firmeza y estar del lado de quienes trabajan por Zamora, por encima de envidias, rencores o bandos.
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