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Opinión | Zamoreando

Pleno de irregularidades

OPINIÓN | Igual que se reciben los parabienes y las alabanzas hay que saber afrontar las críticas, sobre todo ante la cantidad de datos que hablan por sí solos de las anomalías detectadas

Cabalgata de los Reyes Magos en Zamora

Cabalgata de los Reyes Magos en Zamora / José Luis Fernández / Jose Luis Fernández

A la vista de los documentos que obran en mi poder, no sé por dónde empezar. La historia que jalona la no cabalgata de Reyes de este año, está plagada de irregularidades en su origen. Lo sucedido fue simplemente la consecuencia de la petardada vivida. Se hizo todo deprisa y corriendo y a la medida de los adjudicatarios, cuyo expediente estaba plagado de irregularidades que se pasaron por alto. Los datos no cuadraban pero se hicieron cuadrar porque la organización estaba adjudicada a dedo.

Igual que se reciben los parabienes y las alabanzas hay que saber afrontar las críticas, sobre todo ante la cantidad de datos que hablan por sí solos de las anomalías detectadas. Los documentos son públicos. Cualquier zamorano pueden solicitarlos y realizar la pertinente comprobación, otra cosa es que los servicios pertinentes de la Casa Consistorial no demoren a propósito más de la cuenta el asunto. Cuando se habla de trasparencia hay que demostrarlo con hechos y no con el discurso que tienen aprendido y que sueltan a bocajarro a la primera de cambio.

El juguete que el alcalde, señor Guarido, entregó generosamente al concejal de festejos ha hecho aguas por todas partes. Ha fallado en todo. Y eso va a prevalecer frente a tantas cosas que ha hecho bien. Semejante actuación anómala nos pone en guardia para saber quién o quienes van a ser los encargados de organizar el próximo carnaval, donde los figurantes volverán a ser los mismos. Sólo Zamora Sí osa levantar la voz y apuntar con el índice acusador. Pero eso hay que dejarlo para otro capítulo.

Vuelvo a decir y digo que con el dinero público hay que ser muy escrupuloso. La exclusión del único licitador, según la mesa de contratación, se resolvió con rapidez, ya que tenían que ser los tocados por el índice municipal o nadie quienes se alzaran con la anhelada adjudicación que no podía quedar desierta, por lo que se hicieron malabares hasta recomponer el asunto. No he visto un documento más cutre en mi vida. El resto fue de dominio público.

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