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Opinión | Buena jera

¡Empieza bien el año!

OPINIÓN | "Solo han transcurrido tres días y este 2026 ya mete miedo. ¿Año nuevo, vida nueva? Ja, ja, ja"

Fuego en Fuerte Tiuna, la principal base militar de Venezuela

Fuego en Fuerte Tiuna, la principal base militar de Venezuela / STR / AFP

Solo han transcurrido tres días y este 2026 ya mete miedo. ¿Año nuevo, vida nueva? Ja, ja, ja. Ayer, tercera jornada del recién estrenado calendario, nos estremecimos con el inicio de lo que puede ser otra guerra de consecuencias imprevisibles y dramáticas, especialmente para la población civil que es la que siempre paga en los conflictos armados. Era un despertar pacífico y de espíritu navideño, pero se torció: supimos de bombardeos en Caracas y otros puntos de Venezuela y de helicópteros militares sobrevolando la capital venezolana. Cuando escribo estas líneas, nadie ha confirmado oficialmente que las aeronaves y los misiles sean norteamericanos, pero todo indica que sí lo son, que Trump ha dado un paso en su estrategia de atacar todo aquello que no le gusta. De hecho, dos medios de comunicación tan bien informados y prestigiosos como la cadena CBS y la agencia Reuters ya han confirmado la autoría estadounidense o, al menos, que la administración de la Casa Blanca estaba “al tanto” de lo que sucedía en el país caribeño. Dudas despejadas, si es que quedaba alguna.

Y ahora, ¿qué? He escuchado la opinión de varios tertulianos y expertos y nadie aventura una respuesta concreta. Es muy complicado hacerlo. Han pasado pocas horas desde los bombardeos en Caracas, La Carlota, Maracay, la Guaira, Aragua, Miranda, el cuartel de la Montaña y varias bases militares y aun se desconoce la reacción de Rusia y de China, las dos potencias que suelen hacer de contrapeso a las barbaridades de Trump, aunque a estas alturas, todo es posible. Europa está sin conexión ni fuerza para plantar cara a los abusones. Trump no la respeta y, además, quiere cargársela. Le basta con que le compre armas a las empresas yanquis.

¿Una nueva guerra mundial? Es mejor no pensarlo, pero la probabilidad está ahí. La vieja, y peligrosa, teoría de las fichas de dominó está cada vez más presente, sobre todo cuando vemos a diario que los que mandan se saltan a la torera los tratados internacionales, el derecho y las leyes. La fuerza por encima de todo. Como escribió Saramago en uno de sus relatos, “el otro tenía la razón, pero mi abuelo tenía la escopeta”. Ahora, la escopeta, el arma letal, la tiene el sensato y respetuoso Trump y la razón, ¡ay la razón!, ninguno de los dos. El de Maduro es un régimen dictatorial, déspota, donde no se respetan ni los derechos humanos, ni la libertad, ni la oposición, ni la posibilidad de un cambio por la vía de las urnas. Pero la forma de acabar con él, porque, en el fondo, de eso se trata, no es bombardeando Caracas y otras localidades y causando muertes de inocentes y destrozos de todo tipo. Ese camino solo conduce a más sangre y a mayor destrucción.

Casi todo el mundo coincide en que las próximas horas pueden ser vitales. Es posible, incluso, que cuando ustedes lean este artículo ya todo haya dado un giro que, en estos momentos, no sospechamos. ¿De qué parte se pondrá China con fuertes intereses económicos y estratégicos en Venezuela?; ¿qué hará Rusia que sigue empecinada en la guerra de Ucrania y no parece lógico que abra otro frente?; ¿servirán para algo las reuniones urgentes de la ONU y de la Organización de Estados Americanos (OEA) que ha reclamado el presidente de Colombia, Gustavo Petro, primero en reaccionar ante la escalada bélica en Venezuela?; ¿se extenderá la ofensiva de Trump a otras naciones cuyos gobiernos no acepta?, ¿cómo actuarán las fuerzas armadas venezolanas, en apoyo a Maduro o con un golpe de estado impulsado por el propio presidente norteamericano?

Estaba inmerso en esta serie de preguntas cuando, 10,40 de la mañana, salta la noticia: Trump asegura que sus fuerzas han capturado a Maduro y que se lo han llevado a Estados Unidos. Si es verdad, el panorama cambia mucho, pero puede ser el inicio de una guerra civil en Venezuela o de una invasión terrestre con mucho que perder para todos. Intentemos ponernos en lo menos malo y, de paso, riñamos al año nuevo: ¡vaya forma de empezar! n

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