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Opinión

Lo mejor está por llegar

OPINIÓN | Un territorio que no ha caído en la tentación de informarse solo a través de las webs digitales es un territorio lleno de futuro

Varias personas con copas de vino blanco.

Varias personas con copas de vino blanco. / Archivo

Cerremos el año con optimismo. Aunque el verano fuera terrible – cuidamos ya solos de este bosque que nos cerca-, son muchos los motivos para encarar el futuro con una sonrisa. El pesimismo goza de un prestigio injustificado y hay que combatirlo como se combaten las plagas. A nadie le ha ido mejor convirtiéndose en un cínico y sólo del esfuerzo, aderezado con unas gotas de suerte, podemos esperar mejoras en nuestra vida y en el mundo que nos rodea.

Y en Zamora, motivos para el optimismo y presumir hay, desde luego. Somos una provincia -una región- plena de capital social, y eso se vio también durante los incendios. El sentido de lo comunitario, que ahora va volviendo poco a poco, nunca se perdió en nuestras relaciones. El "Efecto aldea" del que habla Susan Pinker se experimenta, capítulo a capítulo, en toda nuestra provincia. No hay más que ver como se siguen haciendo fiestas en numerosos pueblos de la provincia, como se mantienen vivas tradiciones soportadas por los vecinos sin apenas apoyo público y como los jóvenes siguen volviendo a honrar la tierra de sus mayores, verano tras verano. Como ocurre en muestras tierras al norte del Duero, este periódico sigue estando en muchos hogares y en las barras de casi todo los bares de la provincia. Un territorio que no ha caído en la tentación de informarse solo a través de las webs digitales es un territorio lleno de futuro.

Repaso mi año y me doy cuenta de que cada vez se come mejor en nuestra tierra. Aún sigue habiendo gente que cree que vive en los años setenta, bocadillo y tinto con casera, dicen con desprecio, pero el nivel de la hostelería es espectacular, y este año lo he comprobado varias veces. No hablo solo de las estrellas Michelín -la amabilidad en El Ermitaño cuando uno va con niños no se encuentra en otros restaurantes premiados- las cenas en LaSal, las tapas en los Caprichos o, en mi pequeño país, la revolución que ha supuesto la apertura de Membibre en el Mercado. Un mercado en el que vuelve a tener sentido el pulpo con cachelos cada lunes. Allí, en la mi tierra, he asistido este año a la consolidación de sitios de referencia como La Posada en la Villa, el nuevo aire de la Pascasia, Padornelo y su cuchara con setas, o las míticas berenjenas de Aguallevada…

Y qué decir del vino. Ya solo los paletos siguen hablando del vino de Toro como un vino áspero y pesado. Algunas de las referencias de precio medio que uno encuentra en el mercado -Díscolo, Prima…- están al primer nivel nacional sin ninguna duda. Es un lujo descubrir, en muchas de las mejores cartas de Madrid, referencia a Toro -Contracorriente, Pintia, San Román, Numanthia-y ver como son consumidos con naturalidad en la única ciudad verdadera que hay en toda España. El champán de este año de Liberalia, el primero etiquetado dentro de la DO Toro, hecho a base de verdejo, ha sido un verdadero descubrimiento. Sin salir de la región, este año conocí, gracias al gran Peláez, el trabajo que hace con mimo Pablo del Villar en Oro de Castilla. Un verdejo luminoso y espectacular del que presumir cada vez que uno habla de Rueda. Un verdejo nacido entre guijarros que me recordó a Claudio Rodríguez, el poeta que nos enseñó que: "La luz nace entre piedras y las gasta".

Las Edades del Hombre son una buena excusa para volver a la capital, o para descubrirla los que no lo hayan hecho aún. La mayor concentración de románico urbano de Europa, coronada por un puente de piedra recién restaurado por la mano maestra de Paco Somoza. Un puente que luce como uno de los emblemas de la ciudad y que bien amerita un paseo vespertino durante estos días.

Nuestra Caja Rural asombra a todos abriendo donde otros cierran, y manteniendo un trato personal en un mundo en línea. El Club La Opinión, guiado siempre por Carmen Ferreras, sigue llevando luz a la ciudad durante el curso, mientras que el congreso de la Economía del envejecimiento se ha consolidado ya como una referencia en España. Por si fuera poco, todos esperamos, en fin, que, cuando esta pesadilla termine, el tren vuelva a parar en Sanabria para poder movernos como ciudadanos de primera. El Zamora enlaza varias victorias consecutivas y el CBZ parece asentado en una categoría en la que yacen -lo sufro cada quince días- varios históricos del baloncesto español. Por si fuera poco, el doble oro de María Pérez en Tokio el pasado septiembre tiene aroma sanabrés en cuanto a su gestión.

Frente al pesimismo, hay lugares donde el invierno no es una derrota, sino una forma de entender la vida. Y es que aquí, incluso después del fuego, siguen pasando cosas. Y eso, aunque no cotice en bolsa ni abra los informativo, es una excelente noticia para terminar el año.

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